“Ha faltado apoyo para El Nuevo Día”: Alejandro Galvis

Foto: suministrada.

La publicación arribó a los 25 años de existencia.

Con unas cuantas máquinas de escribir y 70 personas deseosas de informar los hechos noticiosos, salió a las calles hace 25 años la primera edición de El Nuevo Día, el Diario de los Tolimenses.

Fue un domingo 29 de noviembre de 1992 que el departamento vio abierta esta ventana de información que a lo largo de un cuarto de siglo ha venido contando el acontecer político, judicial, económico, deportivo, social, cultural y regional. 14 periodistas participaron de ese comienzo.

La idea de su surgimiento como periódico cuajó un cuatro de marzo de 1992 cuando se firmó la unión entre empresarios tolimenses y directivos de los periódicos Vanguardia Liberal (Bucaramanga) El Universal (Cartagena) y El Colombiano (Medellín) alrededor de la editorial Aguasclaras y se pasó a adquirir un lote para la sede con la compra de una rotativa para la impresión, así como equipos necesarios en la parte administrativa, arte y pre-prensa.

En medio de la celebración, pasaron desapercibidas las palabras de Alejandro Galvis Ramírez, presidente de Vanguardia Liberal y pilar para la fundación de El Nuevo Día, quien afirmó en la edición de lujo que en estos 25 años se ha caracterizado por ser, más que un periódico, un proveedor de contenidos que surgió en una región mucho más madura, “que necesitaba un medio de comunicación como el que hoy nos acompaña”.

Señaló que en aquella época el Tolima había salido del desastre de Armero con una destrucción gigantesca crítica para el país, lo que llevó al gobierno a decretar una ley de beneficios tributarios para todos los que invirtieran en la región “y nos unimos con empresarios de El Colombiano y El Universal y resolvimos que valía la pena iniciar, esto con el ánimo de socios del Tolima”.

“Nació, se desarrolló y creció bien”, aseguró Galvis Ramírez, pero no niega que en contenido se han vivido momentos difíciles, “porque con tanta corrupción que hay en el país y las situaciones difíciles que vive el Periódico, tiene que enfrentarse a situaciones contra gobernantes y algunas veces contra gremios, en que la primera intención del sector público es quitarle avisos y promover que no se los den”.

Considera que El Nuevo Día se ha posicionado, con humildad y profesionalismo, como el medio de comunicación más influyente de la región y en ese caminar han sido fundamentales la confianza y credibilidad de miles de lectores y anunciantes, “que nos ha permitido trabajar y generar respeto y valor en verdes, azules, amarillos, rojos, alejados de cualquier mezquindad ideológica y sectarismo político”.

Reconoció que ha faltado apoyo en la gente del Tolima, “que no se da cuenta que un medio de comunicación escrito es definitivo para la historia de la región” y agregó que, afortunadamente, “hoy es rentable aunque ha sido difícil mantenerlo, pero el tesón de los socios ha sido muy importante al apoyarlo con capital y no distribuir dividendos cuando ha habido, para guardar los recursos”.

“Ha sido una labor de bastante compromiso y de fe”, afirmó Alejandro Galvis Ramírez.

El periódico ha funcionado por años en su sede del centro de Ibagué donde laboran al menos 100 personas, entre periodistas, reporteros gráficos, diseñadores gráficos, administrativos y asesores comerciales, entre otros.

Con un diseño más funcional, innovador, entretenido y atractivo, la evolución también ha estado marcada en la renovación de equipos con la llegada, en el 2013, de la rotativa Goss Community, que reemplazó a la máquina Harris V-22, con la que este medio de comunicación imprimió noticias mundiales durante 21 años.

El gerente de El Nuevo Día, Miguel Ángel Villarraga, afirmó que “la línea del periódico es la búsqueda de la verdad” y agregó que “informamos con la mayor transparencia posible”.

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