¿Habrá cacerolazo contra Barreto?

Decisión del gobernador dejó a Ibagué a merced de inusitadas alzas del predial.

Diversas reacciones ha causado la decisión del gobernador Oscar Barreto de objetar el acuerdo del municipio que congeló el incremento del impuesto predial a solo un tres por ciento, dejando la decisión final en manos del Tribunal Administrativo del Tolima.

Para algunos, Barreto le ha dado la espalda a Ibagué, ciudad de la que es oriundo (nació en la vereda Cay del Cañón del Combeima), y de la que quiso ser alcalde en dos oportunidades, y donde se afirma está uno de sus principales fortines electorales.

En opinión de otros, el gobernador sigue envalentonado por el triunfo de las elecciones del 11 de marzo donde puso senador, una representante a la Cámara, y consolidó el poder en los municipios, a costa de la chequera oficial y de la maquinaria derivada de clientela y contratistas.

Pero ese domingo 11, también dejó a Barreto con más enemigos asechándolo, al quemar a Carlos Edward Osorio (que lo ayudó a elegir); a Rosmery Martínez, luego de firmar la paz con Cambio Radical; y enemistado con Choco, porque también le sonsacó líderes y votación.

Irónico que esto ocurra un mes después, cuando en plena cresta de la ola del ‘Predialazo’, el primo del mandatario, Miguel Barreto, cazó pelea pública con el alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo, dedicándole discursos y entrevistas radiales, y citándolo, al parecer fuera de su competencia de congresista, a un debate en el Legislativo.

La jugada de Barreto también es otra escalada en el conflicto con el alcalde Jaramillo, pelea que lleva desde el inicio de los mandatos de ambos, con cruce de palabras, acusaciones de parte y parte, y donde cada quien busca restarle camino al otro para lo no realización de obras y ejecutorias, pugna que deja como saldo la continuación del atraso de décadas que tiene Ibagué y el Tolima.

No parece posible que los medios de comunicación (La Cariñosa, Ondas de Ibagué, El Nuevo Día, y otros) que azuzaron en febrero a la ciudadanía para que marcharan contra Jaramillo, lo hagan ahora contra Oscar Barreto, porque temen al ‘perrero’ del mandatario que los deje sin pauta, contratos, y hasta familiares cercanos colocados en la nómina departamental.

Otro escenario plausible es que desde ya Barreto busca asegurar Alcaldía de Ibagué o su probable sucesor en la Gobernación, lo que lo dejaría a cargo de un poder sin límites y como el nuevo gamonal (ya lo es) de la tierra tolimense.

Es muy temprano para hacer esas cábalas: si Vargas Lleras no es presidente, a Oscar Barreto le auguran un futuro no muy promisorio, incluso antes que culmine su mandato en 2019.

Este es un editorial del director de A la luz Pública.

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