Ibagué sin matadero y precio de la carne por las nubes

Planta de Carlima. Foto: El Olfato.

Planta de Carlima. Foto: El Olfato.

Por cuenta del cierre de Carlima los cárnicos han incrementado su valor. 

En locales y famas de Ibagué, se consigue la libra de carne de primera, a siete mil, o seis mil quinientos pesos, haciéndole un hueco a la cada vez más maltrecha economía de los hogares ibaguereños.

Los comerciantes dicen que el incremento se debe al cierre de la planta de sacrificio de Carlima, misma que fue clausurada por Cortolima, al estar contaminando el río Combeima con desperdicios.

Ahora hay que llevar las reses a matar a Neiva o a Bogotá y eso incrementa el costo con los fletes y el transporte”, dice un comerciante de carne de la plaza de la 14.

El matadero de Ibagué, era administrado por el dirigente político Luis Fernando Caicedo Lince, quien parece que no ha acertado en sus prácticas gerenciales actuales y del pasado, ya que hasta fue sancionado por la Procuraduría cuando ejerció la gerencia del ICA.

En Carlima, según lo conoció A la luz Pública, también existían serios inconvenientes de seguridad industrial: “los trabajadores se estaban quejando por las altas temperaturas, de hasta cincuenta grados, ya que hay que utilizar calderas y agua a vapor para sacarle a la vaca los pelos, el cuero, y otros elementos, y allá las temperaturas eran insoportables”, señaló una fuente que prefirió la reserva de su nombre.

Por ahora, las amas de casa deben echar mano de su ingenio para llevar carne a la mesa de sus hogares y que la platica les rinda. Como lo afirma Diana Patricia Reyes: “con lo cara que está la carne toca comprar huesito, carne molida, o incluso recortes, para poder que al menos se vea en el almuerzo