Jaramillo y Barreto, que gobiernen en vez de pelear

Polémicas y acusaciones, vienen y van.

‘La distancia entre los dos es cada día más grande”, dice una famosa canción mexicana que se acopla de manera perfecta al gobernador Oscar Barreto y el alcalde Guillermo Alfonso Jaramillo.

Parecen dos escolares. Los dos por igual son gobernantes inmaduros. Ataques van y ataques vienen y la que pierde en este espectáculo absurdo y sin causa justificable es el municipio de Ibagué junto con las poblaciones del Tolima.

El uno ataca y el otro contesta y así pasan los meses sin que el departamento y el municipio den muestras de avanzar en proyectos de desarrollo que los saquen de los últimos lugares en crecimiento.

La verdad sea dicha. Los resultados de los dos mandatarios son muy pobres para una región que esperaba mucho más de dos personas capacitadas y con la suficiente experiencia para gobernar porque han sido burócratas por años.

Qué triste escuchar a uno atacando al otro. Creen que los eligieron para despedazarse ante sus electores mientras la desigualdad, pobreza y atraso campean en los barrios y municipios.

El último round fue cuando Jaramillo dijo que Barreto torpedeaba su gestión por la propuesta del gobernador de construir el puente de la calle 60 el cual el alcalde pretende sacar mediante valorización para meterle la mano a los bolsillos a una ciudad que no aguanta más impuestos pues en camino viene la actualización del predial.

“Lo he invitado a que unamos esfuerzos y trabajemos conjuntamente, pero él quiere hacer sus cosas en Ibagué como si fuera el alcalde, y no, yo soy el alcalde y él es el gobernador”, dijo Jaramillo.

El alcalde ha dicho que las diferencias ideológicas no deben distanciarlos pero cada vez que tiene un micrófono en frente lo ataca y lo mismo hace el gobernador.

“Si van a seguir peleando, deberían entregar sus puestos”, señalan algunos habitantes de la ciudad.

Los tolimenses quisieran verlos luchando unidos en pro de obras e inversiones que necesita Ibagué. Por el bien de ellos y de todos, ojalá la del sábado haya sido su última confrontación.

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