Un juego. Solo un juego. El juego del populismo

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La palabra populismo está de moda y no solo ahora por el nuevo presidente de los Estados Unidos pues ya lo estaba desde Chávez, Maduro, Evo Morales, Ortega y Correa. La izquierda populista es la denominación común para esos estilos y propuestas. Entre nosotros cae como anillo al dedo para los políticos que quieren descalificar a sus contrincantes y para las gentes con aquellos que no comparten sus ideas políticas.

Populismo llena los diccionarios y aunque se afirma que no es aceptado por la Real Academia, sí lo es para todos los hispanohablantes del país; esto es para al menos el 99,9 % de los colombianos. Siempre usado como peyorativo, descalificador, sinónimo de parlanchín, de político de poca valía, de no tener escrúpulos para engañar a quienes carecen de criterio para percibir que está siendo engañado. No es del todo cierto, depende de la definición que se adopte de este término ambiguo, huidizo de precisar, histórico desde la antigüedad.

En aras de jugar, no sé si el juego es serio o no lo es, si es trascendente para las gentes como la Selección Colombia de fútbol o tan intrascendente como para nosotros el campeonato de fútbol americano, pero es divertido. A veces muy divertido. Espero que el que les propongo lo sea.

Consiste en responder unas preguntas para calificar o no de populista a los mandatarios y políticos. Puede atribuírselo al de sus preferencias o al que considere insoportable. Depende de las preferencias del lector. Es posible que sirva para orientarnos en saber si estamos gobernados por populistas, aclarando que existen los populismos de izquierda y de derecha.

Nada de lo preguntado es de mi invención, todo parte de columnas y escritos políticos que intentan definir sus síntomas y escribo motivado en especial por una columna de El Espectador del pasado 20 de enero, titulada Un nuevo populismo para el nuevo año, escrita por la historiadora Margaret MacMillan.

Vamos al juego, responda sí o no a las siguientes afirmaciones tomadas casi textualmente de los autores:

1. ¿Manifiesta rechazo y repulsión hacia los profesionales de la política, aunque sea uno de ellos?
2. ¿Tiene gran desconfianza en las instituciones públicas existentes y las califica de ineficientes y corruptas?
3. ¿Es generosos en odios y resentimientos?
4. ¿En ocasiones parece de derecha y en otras de izquierda?
5. ¿Su discurso se basa en la manipulación de las emociones de las gentes?
6. ¿Lo oye frecuentemente hablando de las demandas insatisfechas, los sentimientos de marginación, la lucha contra el hambre, el aumento de impuestos a los ricos, el acceso del pueblo al poder?
7. ¿Se enorgullece de su cercanía con las gentes y le encanta promover marchas y consultas populares para introducir políticas que de otra manera serían rechazadas?
8. ¿Es un líder caudillista?
9. ¿Se proclama poseedor de la pureza moral y promete barrer todo vestigio del viejo sistema corrupto en nombre del “pueblo”?
10. ¿Cree tener el monopolio de la verdad, y por tanto es profundamente antidemocrático?
11. ¿Solo habla de las bondades de sus políticas y actuaciones y nunca, o casi nunca, de sus consecuencias?
12. ¿Cambia de opinión frecuentemente si se percata de rechazo popular a la emitida primero?
13. ¿Promete acciones, ayudas y políticas pero sin decir cómo se financian y nunca, o rara vez, ofrece políticas concretas?
14. ¿En ocasiones le parece que habla de fantasías?
15. ¿Tiene objetivos imprecisos y por tanto hace afirmaciones muy genéricas y a veces incomprensibles?
16. ¿Afirma que el “pueblo” es virtuoso y está en lucha contra las “élites” malvadas, sin aclarar quiénes son?
17. ¿Excluye a cualquiera que tenga opiniones contrarias a la voluntad popular, que él afirma representar?
18. ¿Cree que las “élites” no saben de las necesidades de la gente y son naturalmente ajenas al círculo encantado que lo rodea?
19. ¿Sus mayores enemigos son las grandes corporaciones y los oligarcas?
20. ¿Hace gala de un nacionalismo estridente y una retórica de recuperación de la soberanía de su territorio?

Dejo aquí. Si predomina el sí como respuesta no lo dude, es populista. Si pese a eso a usted le gusta, usted también lo es o, mejor, es su víctima.

Guarde estas preguntas; recuerde que ya vienen las elecciones de parlamentarios y luego las presidenciales. ¿Le gustaría votar por un populista? Selecciónelo. Será difícil pues son muchos. Muchos más de lo que imagina. Pero si el lector se ha identificado como fanático de un populista, piénselo, con seguridad hay mejores.

Por: Por: Pedro José Leal Quevedo. Ibaguereño. Médico Veterinario de la Universidad Nacional de Colombia, con estudios de postgrado en Administración Pública en la Escuela Interamericana de Administración Pública en Rio de Janeiro; Planificación y Administración del Desarrollo Regional en la Universidad de Los Andes y Estudios Ambientales en la Universidad del Tolima.

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