Jugar a ser ricos: el leve orgasmo de la pobreza

Luis Orlando Ávila

A los ricos y a los muy ricos en el Tolima se les venera, como es costumbre nacional heredada de la ruana del viejo hidalgo que sirvió para hacer ruana, y cuando de pronto se mueren, hasta se les entierra con oropeles que ni siquiera ellos, ellas y ellxs desearon en vida.

Debido a ello estarán revolcándose y maldiciéndonos en su tumba, entre otros, el señor Sorroza, o el señor Laserna, o cuando les llegue su turno los señores Mica Peinada, o los varias versiones de Socios u otros más o uno que otro capo (o capa, por que no) local, que desde la pantomima de lo político pretenden ser gamonal, o viceversa, o la misma cosa, al decir de cual reina del reino de la ruana.

Pero en tratándose de los últimos acontecimientos acerca de los periodistas, es como si alguno de estos, estas o estxs ricos o muy ricos maldicientes, presentes o futuros de ultratumba, les diera en vida, por ejemplo, por invitar a algún Rubén (el solitario empleado de los Jefes), o al señor Vargas o al señor Sánchez (el de la Panamericana del Peñón de Girardot) o al señor González (y su olfato por los paisas patrocinadores) o por si acaso al señor del Nuevo Día o a su hijo putativo del Q’Hubo (la sincopa es de lo más vulgar a lo que se pudiera llegar en 200 años de periodismo): a su casa paterna a un desayuno de trabajo y en medio de aquel – cual coronel de policía Aldana – les diera por tasajearlo vivo, tras torturarle, decapitarle y aún vivo – con médico forense de medicina legal a bordo – les diera por desmembrar mientras se oyera alguna agradable música ambiental, que no de alabanza, hacia esa superstición que los asesinos del estrato superior, llaman Dios.(Reportero del Washington Post grabó con su reloj su propia tortura y muerte, haaretz.com, octubre 14/2018)

Pero no, no estaríamos ante un dos de octubre (apenas dos semanas atrás) entrando en el consulado saudita en Turquía. Y ni Rubén, ni Vargas, ni Sánchez, ni el señor González, ni menos la disimulada perorata misógina y transfóbica del Nuevo Día o de su hijo el Q’Hubo, merecerían tal destino. Ni más faltaba.

Ahora de otro lado, que si Rubén, Vargas, Sánchez, González o acaso el director del Nuevo Día o su progenie en el Q’Hubo, o uno que otro godo (incluso mis caros amigos) en la Voz del Tolima o en Ecos del Combeima, les hubiera dado por estar el pasado jueves 18, en esa noche, en el auditorio del “Make America Great Again” en Missoula (Montana, USA), para oír al empresario presidente arengar idílicamente “He’s my guy” (“es mi hombre”) en referencia al congresista de Montana, Greg Gianforte, que el 24 de mayo de 2017, encuelló, agredió, amenazó y matoneo al corresponsal del The Guardian, Ben Jacobs, porque este le requería una respuesta ante los recortes a la salud pública de los gringos, recortes en lo local que tanto admiran Rubén, Vargas, Sánchez, González o la dirección del Nuevo Día y algunos godos de la radio tolimense (Trump: “Es mi hombre”, guardian.co.uk, octubre 19/2018).

Pero ni estos, estas o estxs sabrán en medio de su orgasmo inducido, basado en nuestra propia experiencia de guerra de 60 años, qué es el estar encerrado varios días en una corbeta de la Armada en pleno río Putumayo por orden del execrable expresidente de la seguridad democrática como lo vivió el hoy candidato Hollman Morris, o qué de la violación de Yineth Bedoya por sargentos de la inteligencia militar drogados de hombría a lo ruana del viejo hidalgo, o qué de las amenazas del tenebroso extinto DAS a Claudia Julieta Duque, o qué del seguimiento y de los sufragios a la pequeña nena de entonces hija de Daniel Coronel por la inteligencia de la temible policía secreta del antioqueño y sus remedos de valientes, para solo poner ejemplos nimios de orgasmos patológicos (Retenidos periodistas del canal 4 de Londres en el rio Putumayo, eltiempo.com, agosto 6/2004).

Sin embargo a todos estos periodistas o a sus familiares, les salvó la cortedad del orgasmo de la pobreza, frente a la que estos criminales amanuenses de los ricos y los muy ricos, creyeron sentir, por un ratito.

La Emergency Quota Act 1921 limitaba la inmigracion anual desde cualquier pais al 3% de sus nacionales hacia los USA en 1910. Tomado de: https://harvardmagazine.com/2016/03/harvards-eugenics-era

A otros, otras y otrxs periodistas en las últimas décadas no les salvó ni siquiera su superstición compartida junto a sus ricos y muy ricos, en un Dios bueno y justo, que todo lo ve.

Hoy lo justo y bueno, es un supermercado, propiedad de los más ricos para quitarles el negocio a los tenderos de barrio.

Y hoy, preciso a la hora de esta nota, la embajada de los USA y su Usaid que en el Tolima nos invadió a tal punto que hasta para ver los pájaros volando hay que pedirles permiso, se reparten entre los Rubén, los Vargas, los Sánchez, los González o la dirección del Nuevo Día y algunos godos de la radio tolimense, el libreto de los periodistas asesinados en México, dizque el mal narco latino para cubrir y difuminar la maldad de sus ocultos socios sauditas, como en el 9/11, como su laboratorio social en Centroamérica tal cual como su par en Medellín, para convencernos, al decir de Napoleón que: “la verdadera victoria no está en vencer sino en convencer.” (El desarrollo que criminaliza, pero vive de los empobrecidos: Medellin, kavilando.org, abril 30/2018)

Y preciso en este día también cuando uno de los suyos, Silverio Gómez, antiguo director del semanario Tolima 7 días, hoy dirigente de un cartel de presuntos contrabandistas de arroz en desmedro de los agricultores tolimenses, se atrevía en sesudo aire ario criollo en decir en pleno noticiero mañanero de la Voz del Tolima este viernes 19, que el triunfo en las primarias de Bolsonaro en Brasil, era un “castigo” a tanta izquierda de mujeres, negros, gais y selva amazónica.

Ni siquiera le tembló la voz, como no se tiembla la voz en pleno orgasmo de quererse creer rico o muy rico siendo pobre.

El orgasmo de creerse lo que no somos, es el verdadero triunfo del capitalismo: enseñarle al esclavo a amar sus cadenas.

P.D: A mis amigos periodistas, docentes y cronistas, mi invitación a no dejarse masturbar por más que la mona se vista de seda, o en nuestro caso, de autoridad legal o ilegal.

Por: Luis Orlando Ávila Hernández, Ingeniero agrónomo, propietario de la ex Tienda Cultural La Guacharaca.

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