La entente Ibaguereña

Dilma Rousseff

Una vez terminada la multitudinaria marcha en Buenos Aires con la que la sociedad civil y en especial las madres y abuelas de la plaza de mayo, en sus varias vertientes, reclamaron este miércoles 10 contra el “2×1” o estrategia leguleya que la Corte Suprema de Justicia argentina – según el periodista Horacio Verbitsky con intervención de la Iglesia Católica (https://www.pagina12.com.ar/36234-los-complotados) – aprobara recientemente, para dar vía a la liberación o la prisión domiciliaria a los represores militares y civiles ya condenados por crímenes de lesa humanidad durante la dictadura de 1978, vino luego, el homenaje de la Universidad de la Plata a la Presidenta brasilera Dilma Rousseff, a la cual otorgó el “Premio Rodolfo Walsh a la libertad de expresión”, que honra al periodista desaparecido por los militares, en marzo de 1977.

Ella misma torturada y a un año de ser expulsada como Presidenta del Brasil, por un golpe blando de estado en el que 61 votos pesaron más que 54 millones que la eligieron, y de lo que ella ha llamado el “partido de los medios, sectores judiciales y financieros”, explicando en su agradecimiento, cómo opera dicho partido bicéfalo “de los grandes medios y la justicia, que busca destruir a los enemigos de los sectores financieros”.

Agradeciendo a la también asistente Hebe de Bonafini – la mítica y aguerrida abuela de plaza de mayo – por el pañuelo obsequiado (pañoleta, le llamamos por acá) símbolo de resistencia, la Presidenta Rousseff explicó el lawfare o guerra judicial que inunda a Latinoamérica y en cita a los científicos de Harvard, John y Jean Comaroff, denunció “la utilización de la ley como arma fuera de las reglas del Estado de Derecho” y el “avance del estado de excepción con centro en el Poder Judicial”, y quizá lo más certero para nuestra realidad muy local: “Te acusan de que sabías. ¿Y cómo hace uno para probar que no sabía? Sería la prueba por el absurdo. Es un costado terrible de la violencia institucional de los últimos tiempos. Incluso más allá del lawfare, el concepto es que la persona tiene que probar que no sabía nada de los hechos ilícitos por los que es acusada”.

La entente de medios, justicia y corporaciones, finalmente, le llamó la Presidente Rousseff.

No se hablaba de la entente, desde la primera guerra mundial.  No obstante, mirando desde la barrera, en la ciudad y en el Tolima, devenimos de una entente por igual.

De otra manera, ¿Cómo se explica que por una similar causa a un anciano exgobernador se le envíe a la cárcel mientras a otro vital y espurio, no? ¿Qué ciertos jueces y fiscales, presuntamente apuren procesos al dictado de cierto grupo político afín a las soluciones de y por vías de hecho?

La entente ibaguereña, que no tolimense, ha llevado a condenar, por ejemplo a Santofimio, por causas mediáticas tildadas de graves, que no a otrora caudillos difuntos que ordenaron el empalamiento y la “corbata colombiana” de sus paisanos campesinos, niños o mujeres.

Ahora bien, la entente local quizá aprehenda al exalcalde Luis Hernando Rodríguez, con ello se sacie y en contumaz ingesta, edulcore vida y obra de otros crápulas exalcaldes, exgobernadores, excongresistas, exconcejales y exdiputados, que de agache pasaran a la historia de la ignominia, colgados en sus abultadas genealogías familiares, con las que han deshonrado al estado y birlado a la justicia, aquella ajena a todo pacto, que aun y gracias a la vida, existe.

Ni Santofimio es ni será el monstruo que nos vendieron, ni Luis Hernando Rodríguez es el giga-cleptómano que nos anuncian. Tal vez la entente local, necesita como lo expuso la Presidente Brasilera en Buenos Aires, del “avance del estado de excepción con centro en el Poder Judicial” para beneficio de los actuales sucesores de los empaladores de ayer.

Por: Luis Orlando Ávila Hernández, ingeniero agrónomo, propietario de la ex Tienda Cultural La Guacharaca.

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