La indiferencia es el peso muerto del Federico

 

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El hospital Federico Lleras Acosta, afronta momentos críticos. Protestas y moda, fueron el condimento que le dio sabor a la semana.

El contraste que se vivió en el centro de Ibagué fue abrumador, mientras en la feria Maquila y Moda 2014 se desfilaba por pasarelas las últimas tendencias de moda, los trabajadores lo hacían por la carrera Tercera en defensa del hospital Federico Lleras Acosta.

La feria textil y empresarial, al igual que el año anterior, no tuvo paz. Este año se presentaron protestas, aunque no similares en calibre a las de la edición anterior, donde hubo desmanes por parte de las marchas que apoyaban el paro campesino. En 2013, cuando los disturbios arrasaron con dos CAI de la Policía, la ciudad entró en una especie de toque de queda y los eventos de Maquila y Moda, fueron cancelados.

Hubo un contraste patético el jueves en la tarde, casi al caer la noche: mientras desfilaban modelos, empresarios y curiosos, los empleados del Federico se rompían la voz gritando, frente a la Gobernación del Tolima, llamando la atención por el estado calamitoso en el que está el centro de salud. La gente pasaba, miraba con indiferencia, pero captaba más su atención los focos y reflectores de Maquila y Moda.

Esta vez, otra problemática social es la causa de las protestas, la condición actual del máximo centro de salud de los tolimenses.

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Desde hace más de una década, el hospital sufre de algunas enfermedades: parásitos que se aprovechan de él, hongos que carcomen sus bases, cáncer monetario que lo tiene al borde de la muerte. Hace tres años entró en un estado terminal, gracias a las deficiencias sufridas.

Jefferson Perdomo, empleado del Federico Lleras expresó: “nosotros no tenemos nada en contra del evento de modas que se está realizando. Estos son eventos que se deben traer para el desarrollo de la ciudad”.

Por otro lado, el hospital además de adeudarle a los trabajadores más de 8 meses de sueldo, presenta insuficiencia en insumos para la atención de pacientes de estratos uno, dos y tres, quienes son los más afectados por la crisis que pasa el centro médico.

Algunos ya hablan de un cierre inminente, lo que sería fatal para la salud de todos los tolimenses.

Carmen Flórez, participante de las marchas pacíficas dice que “es inconcebible que sea más importante la moda que la salud pública. Estamos peleando por lo nuestro, el único hospital público de la ciudad. Invitamos a todos los tolimenses a alzar la voz, esto es de todos”.

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Es una simple coincidencia que estos dos hechos hubiesen confluido, por causa del destino, o por la simple cercanía de fechas y coyunturas. El problema no es Maquila y Moda, una feria que con seis ediciones, le ha mostrado al país, la cara amable y pujante de Ibagué. El problema es la parsimonia, la indiferencia, el desdén, el haber perdido la capacidad de asombro, o que ya nada nos inmuta, ni siquiera la gravedad de no tener a dónde llevar a un familiar si se nos enferma de gravedad.

Por ello, cobra vigencia la frase que pronunciara Antonio Gramsci:“la indiferencia es el peso muerto de la historia”.

Fotos y texto: Daniel Camilo Preciado Gómez.