La indignación deportiva en el Tolima y su doble moral

Estado actual de las obras en la calle 42. Foto: AP.

Según la RAE estar indignado significa el enojo, ira o enfado vehemente contra una persona o contra sus actos.

Eso lo que pasa hoy en día en todo el país, hay una indignación generalizada por todo lo que ha provocado la política colombiana a través de sus próceres de la patria republicana.

Cada sector social en Colombia tiene unas problemáticas fuertes que las percibimos en el día a día, la más sonada por estos días es la educación, que se alzó en protestas por el no cumplimiento de lo que prometió el presidente Juan Manuel Santos.

Pero no me voy a centrar en todo el panorama socio político nacional. Quiero ubicarme en la ciudad que tiene 467 años de fundada, con un atraso de más de tres décadas y que de verdad indigna algunos pocos habitantes de la sonada ciudad musical.

Tomo como ejemplo la crisis deportiva que vive la ciudad de Ibagué desde el año 2015 y al parecer son pocas las personas que presionan, y de verdad sienten el dolor y enojo de que las cosas no van bien. Con un agravante a futuro en lo que concierne, ¿el que va a pasar?

Futuro incierto que se percibe desde la administración actual, que prometió solucionar un desastre en 18 meses y que hasta ahora no se ven soluciones verdaderas para lograr dar el bienestar que los deportistas tolimenses necesitan. Todo lo contrario, se ven “agarrones” administrativos con los personajes que manejan el proceso judicial de lo que hizo el gobierno anterior con la realización de los XX juegos deportivos nacionales.

Lo último que la ciudad pudo observar y que es una realidad palpable es que las soluciones que no llegaron en los 18 meses, tampoco llegaran este año y me atrevo a decir que el próximo tampoco. No se han liquidado los contratos, aún no se tiene los estudios de cómo quedaran los escenarios, después de haberse realizado otros estudios de lo que dejaron los contratistas que aún están vigentes.

Ahora bien, esta humilde observación de lo que se percibe en la ciudad es lo que me lleva a crear hipótesis de una desidia que existe en el gremio deportivo y una indignación de doble moral. Muchas de las ligas deportivas acompañadas directamente de su respetivo entrenador, aceptaron unos escenarios sin terminar, unos juegos nacionales que pusieron a la ciudad de Ibagué como una de las ciudades más corruptas de Colombia y que al parecer genera solo rabias y enojos, pero no una posición firme de recuperar lo que unos corruptos destruyeron y robaron, que no fue sólo dinero; si no los sueños de cientos de atletas tolimenses que ven el deporte una salida a las múltiples agresiones sociales palpables que presenta hoy Colombia.

El más reciente caso lo viví en carne propia generando siempre amores y odios, por querer poner el dedo en la llaga con los que alcahuetearon a un golfista presumido, ladrón de cuello blanco que osaba decir que iba a realizar los mejores juegos nacionales de la historia, acompañado de cabildantes, según denuncia de un reconocido abogado que los puso en la palestra pública y son tan canallas de sostener a palabra herida, que no recibieron nada y que están libres de cualquier “pecado deportivo”. Ahora algunos miembros del gremio deportivo sienten el yugo de poder entrenar dignamente, ahora sí alzan su voz, cuando el camino para lograr unas justas nacionales, era erróneo, quieren pegarse a un ola indignante de doble moral que algunos medios ponen en contexto para ahora si cumplir con su función social de informar la crisis, decadencia y desorden que se ve en los diferentes escenarios improvisados para poder seguir practicando deporte.

Pareciera que fuera pecado denunciar y poner en conocimiento de la sociedad a las personas que fueron de una u otra manera cómplices del desastre que hoy en día muchos vivimos.

Lo más triste es que los pocos que alzan su voz, son callados, criticados, menguados, con el agravante de sacarles a relucir un pasado; cuando lo que desean es tener nuevamente escenarios deportivos para una ciudad necesitaba socialmente. Un pequeño grupo trabaja, poniéndose la verdadera camiseta de la indignación, no esa que expuse de doble moral… Me pregunto: ¿Por qué el gremio deportivo en el Tolima no se une, exigiendo escenarios deportivos? ¿Sera que no existirán más lotes en Ibagué para la construcción de nuevos escenarios, mientras se soluciona el desastre? ¿El miedo a perder un contrato por alzar la voz, está por encima de lo que necesita una ciudad como Ibagué?

Y así, muchos más cuestionamientos que pone en la palestra pública a ligas deportivas, entrenadores y sobre todo a una administración que prometió, pero que todo parece indicar que lo que hizo, fue politiquería de la que hoy en día detesta la sociedad colombiana. Pareciera que la subida del actual alcalde, fue pura propaganda con los caballitos de batalla del momento que fueron: escenarios deportivos y el acueducto complementario, para subir al poder. Prometer que era un prócer alejado de la corrupción, pero que sus presentaciones vienen siendo cuestionadas desde muchos puntos de vista, como por ejemplo la navidad negra que dieron a conocer unos pesebres, un alumbrado o tal vez las contrataciones a dedo que se viene realizando desde que empezó está administración.

En el tintero…

Espera uno, después de esta opinión, no ser presionado por un alcalde, que no le gusta que le cuestionen sus actuaciones, por qué cree tener la verdad absoluta, por su carácter autoritario de gritar y hacer su santa voluntad, de esos caudillos que piensan que por hablar duro se le tiene que tener miedo… No alcalde, no le tengo miedo, y la verdad he venido perdiéndole el respeto, después de ver que mi ciudad sigue en las misma politiquería arrogante y en un atraso que agobia día a día los ciudadanos que queremos ver una Ibagué de verdad diferente.

La esperanza que usted sembró, hoy está cuestionada por sus diferentes decisiones, que al parecer no las siente bien la ciudad. Y que esa máscara politiquera que usted puso frente a unos ibaguereños indignados pareciera estar por caérsele.

Por: Jorge Iván Giraldo Caldas
Administrador de empresas
Comunicador social-periodista
Especialista en televisión

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