La ‘maldición’ de los tolimenses en altos cargos nacionales

El último exponente de ella: Alfredo Bocanegra.

Sorpresa causó la renuncia del tolimense a la Aeronáutica Civil tras un año largo de haber sido nombrado por influencia de Cambio Radical y del exvicepresidente Germán Vargas Lleras.

Según medios nacionales el presidente Santos le habría pedido la renuncia a Bocanegra luego que se filtrara de los roces que tuvo el dirigente con varios subalternos y por el nombramiento de varios cargos con poca experiencia técnica y más cercanía con el sector político. Todo ello estaría amenazando la operación aérea del país, en opinión del sindicato de la Aerocivil y de conocedores del ramo, al igual que la labor de veeduría que debe desarrollar la entidad.

En el aire quedó la entrega de obras del aeropuerto Perales de Ibagué, programada para el 14 de octubre y la que venía impulsando Alfredo Bocanegra. Lo mismo podría decirse del futuro político del dirigente conservador quien estaba siendo promocionado como candidato a la Gobernación para los comicios de 2019 de la mano del grupo del gobernador Oscar Barreto.

Podría ser este un caso más de la maldición de los tolimenses que dan el salto a cargos nacionales y de renombre:

José Leonidas Bustos

Leonidas Bustos: el ibaguereño y simoniano, que llegó a presidir la Corte Suprema de Justicia, está mencionado en el peor escándalo de la Rama Judicial que consistiría en el archivo de procesos a políticos a cambio de sobornos y coimas de miles de millones de pesos. En su última edición la revista Semana lo llamó “el Padrino de la justicia”, en alusión a la ‘mafia’ que había montado Bustos en las más altas esferas judiciales.

 

Saúl Cruz

Saúl Cruz: el subsecretario del Senado fingió ser atacado por un camarógrafo de Noticias Uno y permanece apartado del cargo mientras lo investiga el Ministerio Público. Oriundo de Rovira, Cruz ganó poder e influencia en la Procuraduría de Alejandro Ordoñez y se afirma que habría intervenido en el archivo de sanciones (a cambio de dinero y favores), en los casos que permitieron rehabilitar a dirigentes tolimenses cuestionados como Oscar Barreto, Mauricio Pinto y Jesús María Botero.

 

Eduardo Montealegre

Eduardo Montealegre: el ex fiscal general culminó su periodo con vergüenzas judiciales como la captura, libertad y pedido de perdón al exdiputado del Valle Sigifredo López, acusado por el absurdo de fraguar la muerte de sus compañeros de Asamblea. Se le cuestionó por los contratos millonarios que otorgó a la analista Natalia Springer, así como por haber montado unas ‘embajadas’ de la Fiscalía en el exterior, a costa del erario. También salió peleando con el alto gobierno cuando el presidente Santos no accedió a nombrarlo en la embajada de Alemania.

 

L.H. Gómez Gallo.

Luis Humberto Gómez Gallo: el fallecido exsenador conservador llegó a su más alto cargo en la política en 2004 al alcanzar la presidencia del Congreso. En 2007 se le habría de capturar y condenar por nexos con los paramilitares del Bloque Tolima y el narcotráfico en cabeza de Eduardo Restrepo Victoria. En 2013 murió, tras haber salido de la cárcel y disfrutar de libertad condicional.

 

Alberto Santofimio.

Alberto Santofimio: el exministro liberal fue condenado por coautoría en el asesinato del candidato presidencial Luis Carlos Galán. Pero su vida política siempre estuvo manchada por nexos con Pablo Escobar, el Cartel de Cali, y zarpazos delincuenciales como la desaparición de información clave a su paso por la presidencia de la Cámara de Representantes, o el otorgamiento de cientos de tarjetas de abogado a individuos que nunca pisaron las aulas universitarias.

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