La montaña de oro de Colombia

36120_162610_1Uno de los largometrajes más premiados durante la pasada edición del Festival Internacional de Cine de Cartagena fue realizado por un estadounidense. Pero cuenta la historia de un pueblo colombiano que ha resistido la presión nacional e internacional para no dejarse sacar de su territorio.

En un mural del pueblo hay un hombre que, con los brazos extendidos, carga a sus espaldas una montaña dorada con casas incrustadas en ella. El hombre tiene casco y no usa camisa: es un minero. La montaña es el pueblo, Marmato, en el centro del departamento de Caldas, en la margen occidental del río Cauca. Se estima que la montaña podría seguir siendo ‘dorada’ por otros 200 años, pero hay quienes quieren tirarla abajo y extraer, en 20 años, los cerca de 20 mil millones de dólares que se calcula podrían estar ahí en forma de oro.

“Nuestro único pecado es haber nacido sobre una de las reservas de oro más grandes del mundo”, dice Johann Bolaños luego de la proyección de Marmato, que en la más reciente edición del FICCI se llevó tres premios: mejor documental, mejor película colombiana y el premio del Público Club Colombia.

Bolaños intentó ser alcalde de Marmato, pero aunque los votos no le alcanzaron eso no le impidió convertirse en líder de la comunidad. La suya es solo una de las historias que narra el documental que lleva el mismo nombre del pueblo y que llegó a Cartagena luego de haber sido estrenado en Sundance.

“Yo era mochilero”, cuenta el director Mark Grieco, un fotógrafo estadounidense que pasó por Marmato en 2006 en busca de una historia, “había visto la realidad de las minas de Potosí (Bolivia) y quería encontrar un lugar donde el recurso todavía estuviera en manos de la comunidad”. Y la suerte lo acompañó en su búsqueda. Grieco acababa de llegar al pueblo cuando se presentó un deslizamiento de lodos en la plaza principal. La Alcaldía y el hospital se vieron afectados. Bolaños, que tiene un molino para filtrar el oro que se extrae de la montaña, cuenta que aquel fue un hecho aislado, pero sirvió de excusa para que las autoridades se apresuraran a declarar el municipio como una zona de riesgo.

El instinto le dijo Grieco que allí estaba a punto de comenzar una historia y por eso se preparó para quedarse una temporada en el lugar. Viajó a Estados Unidos, ahorró lo suficiente, se compró una cámara y se regresó a Colombia. Lo que siguió fue una puja entre la comunidad, el Gobierno nacional y las multinacionales que pretenden desarrollar un proyecto de minería a gran escala.

Grieco quería entender por qué hay tantos problemas en los pueblos mineros y cuáles eran los cambios que sufrían cuando las empresas llegaban a cambiar la lógica de producción, por eso su presupuesto inicial fue para un periodo corto: “en las primeras semanas me acerqué a la empresa canadiense que quería iniciar la explotación y los agentes de la empresa me dijeron ‘en dos años vamos a tener todo montado, vamos a sacar a la gente de allá, vamos a reubicarla en otro lugar y empezamos con la mina a gran escala’”. Pero no fue así. Grieco vivió seis años en Marmato, hoy los mineros lo consideran un marmateño más y su español tiene ese inconfundible tono gringo pero se puede rastrear el acento paisa entre una oración y la otra.

Marmato no solo fue premiada como documental, porque además de abordar un problema coyuntural, logra contar la vida del pueblo desde la intimidad de sus personajes. José Dumar y la bendición entre su esposa y sus hijas todas las mañanas, el activismo de Johann Bolaños, las canciones de Luis Gonzaga Díaz, cuya letra es a la vez narración de la problemática del pueblo, son solo algunos de los rostros que retrata esta historia.

Luego de la proyección del pasado domingo en el Centro de Convenciones Julio César Turbay de Cartagena el público se puso de pie porque además de Bolaños habían asistido otros residentes de Marmato. “No somos violentos”, “no somos criminales”, “queremos que se respeten nuestros derechos”, fueron algunas de sus declaraciones. Grieco terminó el documental el año pasado, pero en el pueblo parece lejana cualquier solución al conflicto entre la minería artesanal y la de gran escala. Hoy los mineros y residentes de Marmato tienen la esperanza de que este documental ayude a visibilizar la crisis en la que se encuentran.

Con información: revista Arcadia.