“La muerte no llega con la vejez, sino con el olvido”, Gabriel García Márquez

El juez impartiendo justicia. Imagen: suministrada.

Dos años sin Darío Fernando.

La vida es peculiarmente injusta. La muerte no se lleva a los seres amados; al contrario, los guarda y los ennoblece en la memoria. Eso parece ser lo que pasa por estos días en el piso séptimo del Palacio de la Justicia de Ibagué, en donde tienen su sede los juzgados laborales del Circuito de esta municipalidad, recordando a ese valioso ser humano que inspiró a quienes tuvieron la fortuna de ser sus amigos, subalternos y conocidos, y que reconocía el valor de cada una de las personas con que a diario interactuaba. No importaba el nombre de quién estuviera a su lado ni la dimensión de un asunto, él siempre se empeñaba en el análisis profundo de la situación de la manera más atenta y ecuánime profesional posible.

Dario Fernando Mejía González, célebre abogado tolimense, partió de este mundo el 18 de diciembre de 2017, tenía 61 años, hasta la fecha de su fallecimiento se desempeñó como Juez Sexto Civil del Circuito de Ibagué, despacho en el que se destacó por sus inmensas cualidades humanas con los usuarios, compañeros de trabajo y abogados litigantes.

Siempre se preocupaba por el bienestar de todos”, destacó un antiguo subalterno suyo a este portal. «Institucionalizó los martes de fútbol”, recordó un abogado litigante que participaba cada ocho días en partidos de fútbol nocturnos que organizaba el jurista a manera de integración. “Fue un apasionado del Derecho”, evocó un Juez de la República que lo conoció, resaltando que fue por muchos años magistrado de la Sala Laboral del Tribunal Superior de Neiva, catedrático de la Universidad Cooperativa de Colombia de Ibagué y un impulsor y difusor de las modernas teorías del Derecho Laboral colombiano.

Sus amigos harán una exaltación de su memoria el día 18 de diciembre de 2019, en una misa conmemorativa de su segundo año de fallecimiento que se llevará a cabo a las 7:00 a.m, en la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, ubicada en el barrio Belén de esta ciudad, barrio donde Darío Fernando vivió sus últimos atardeceres en la Tierra.

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