La pena de muerte en China

Ismael Arciniegas

Ismael Arciniegas

Análisis jurídico.

Ayer, conforme con noticias confirmadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, el compatriota nuestro, vallecaucano para mayor precisión, Ismael Enrique Arciniegas Valencia, fue ejecutado por haber sido encontrado responsable del delito internacional de narcotráfico, por las autoridades chinas, en cumplimiento de sentencia judicial proferida por la justicia de la potencia asiática, fundada modernamente por Mao Tse Tung, ahora Mao Zedong.

Lamentable que esto haya sucedido, pero sucedió y la realidad resulta aún más afrentosa, si se tiene en cuenta la personalidad y el desempeño social y profesional de nuestro compatriota Ismael Enrique Arciniegas, dado que no se trató de una persona cualquiera, sino de un profesional de la publicidad, posiblemente con cultura a nivel universitario y además escritor.

Debemos aceptar que en su caso no se cometió un simple “error” como benévolamente se le ha calificado, sino que un delito trasnacional que comenzó a ejecutarse en nuestro país y cuya ejecución se interrumpió cuando fue capturado en las lejanas tierras de la China continental, con la diferencia que aquí se le penaliza con pena de prisión, en algunos casos superior a diez años, pero no con la pena de muerte.

Nos duele que esto haya sucedido, lo sentimos por su familia, pero la lección, no obstante su crueldad, debemos aceptarla, teniendo en cuenta que cada país es soberano para establecer su sistema jurídico y haciendo parte del mismo el sistema judicial que más se acomode a su ideología, a su idiosincrasia y a su forma de ser.

Si el sistema carcelario actual, aplicado en nuestro país, por el número exagerado de presos, por la pena de prisión exagerada y por el abuso de la medida de aseguramiento, a la vez que por ausencia de política criminal, es una vergüenza mundial para todos nosotros, los colombianos, no resulta menos grave que en las cárceles de distintos países el número de colombianos presos sea, numéricamente manifiesto, como sucede, por ejemplo en España en donde cerca de la cuarta parte de quienes están en la cárcel son compatriotas nuestros, la acusación resulte ser la misma: narcotráfico trasnacional o, si se prefiere, internacional.

Hace poco, lo decimos a manera de anécdota, un destacado “abogado penalista”, posiblemente integrante del grupo de “abogados sofisticados”, en una entrevista televisiva manifestó que el gobierno colombiano debía hacer una edición manual del Código Penal para que los delincuentes en Colombia antes de cometer el delito lo consultaran, esto resultaría práctico, desde luego, para quienes a nivel internacional resuelven realizar actividades que son delito en Colombia y también en el país a donde se dirijan, sin olvidar que algo parecido les puede suceder en los países de tránsito por escalas obligadas, esto es, caer presos y cargar con las consecuencias de sus actos.

No se puede olvidar, por más que se modernice la administración de justicia en todos los países, incluido Colombia, que el aforismo romano de “dura lex, sed lex” (dura es la ley, pero es la ley), sigue vigente y se aplica, así nos duela.

Por: Rafael Aguja Sanabria, abogado penalista, docente universitario.

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