La prensa y Camilo Delgado

Germán Gómez

Germán Gómez

Hablar del mal uso del periodismo en Ibagué está de más. De nada han servido los cinco programas de Comunicación Social y Periodismo de la ciudad, cuando los pocos medios están coartados por los mismos vejetes de siempre.

Los mismos que abren espacios a estudiantes practicantes que hablan pero no dice porque solo tienen ruido y no ideas.

Las notas periodísticas en prensa, radio y televisión son la opinadera del que opina, dice, señala y escupe. Y escriben y argumentan mejor los ingenieros que los comunicadores y periodistas. Acusaciones sin tener en cuenta lo que se llama “Cita de autoridad”, datos, pruebas, elementos que corroboren o potencialicen la opinión de un periodista acusador. Aquí pega muy fuerte el periodismo “ligth” o el ramplón, hablar del nuevo sitio que abrieron o irse lanza en ristre contra algún político porque sí, porque no cae bien, porque era o no fue.

Camilo Delgado ha sido vitoreado y también señalado por la prensa.

Este mismo portal al que amo publicó el seis de diciembre el siguiente artículo (léalo aquí) y como muestra a su compromiso con la libertad de prensa y su independencia postea hoy esta columna.

Ese texto tiene de todo: Malestar porque Camilo ya no abraza a los periodistas que abrazaba y porque abrazó y fecundó un hijo. Hace relaciones sin sentido y cuestiona la moral, la ética e incluso, con unos aires endiosados de adivino: el autor juega a atinar qué dice Camilo Delgado, en las aulas de clase.

El autor del texto ha de ser Dios porque todo lo sabe y ni nombre tiene. A mi modo de ver, con la moral y ética que menciona el texto, uno debe afrontar a quien quiera enfrentar, con nombre propio.

Solo los cobardes publican contenido sin poner su nombre. Los buenos periodistas son mínimamente valerosos.

El autor escribe sobre la “contradicción” minera de Camilo porque según el texto, una excompañera sentimental del concejal trabajó en AngloGold Ashanti y yo me mofo de las dotes periodísticas e investigativas del perspicaz escribiente. !Eso qué tiene que ver! ¿Por qué nos ha de dejar el ceño fruncido, lo que hagan o no hagan, las excompañeras de Camilo Delgado?

Si nos juzgaran por los actos, empleos, palabras de nuestras ex, todos los hombres del mundo estaríamos jodidos.

Sembrar dudas sobre la lucha que Camilo ha dado contra la minería, parece un corrillo, un balbuceo, un cotorreo de esquina de barrio. Una muestra de la poca astucia del autor al lanzar su argumento flojo. Exponer el tema minero de esa forma aun cuando hay cientos de documentos oficiales, registros fotográficos, declaraciones de colectivos y organizaciones que junto al concejal han invertido largas horas de trabajo para impedir la extracción de oro de nuestros suelos y todo lo que ello acarrea, no es más que un desatino periodístico.

Aquí no se quiere defender a Camilo Delgado, se quiere defender la realidad, esa realidad a la que todo aquel que pretenda ser periodista o lo sea, debe estar cercano.

Sé que Camilo Delgado es un hombre valiente, sé que sí se gana el afecto de la gente y no por su antigua labor como director de la Oficina de Espacio Público. Camilo es político y los políticos buscan aceptación. Hay dos formas lógicas de hacer política, ganando aceptabilidad de la gente, vendiendo ideas y generando afectos. La segunda, es la más fácil, lagartear, sumarse a lo establecido, ofrecer teja, tamal y cemento. La campaña electoral del concejal fue distante de esas maquinarias electoreras y las viejas formas de hacer política.

Quisiese entrar a mencionar los trabajos ejecutados por el concejal pero vuelvo y reitero que el tema no es él sino el periodismo de la ciudad.

En el 2014 un medio local viralizó las declaraciones de Jorge Alejandro Pérez quien se burlaba de la tragedia ocurrida en Fundación, Magdalena, y creó el hashtag de #Mequemocomoniñoenbus en Twitter. La información se tornó distorsionada e intolerante y el joven casi es linchado en la Universidad Cooperativa de Colombia.

En el 2013, ante disturbios cercanos a la Universidad del Tolima, emisoras aseguraron que la guerrilla juntó a estudiantes de la universidad pública se habían tomado Ibagué. La Universidad de Ibagué fue evacuada, los negocios se cerraron, las abuelas rezaban. Un pánico colectivo por un periodismo distorsionado y gritón. Señores periodistas de considerable edad que no han entendido el poder de la palabra. A Camilo Delgado hoy se le lanzaron dardos seudo – periodísticos, vamos a ver cómo los enfrenta. Porque ya ha tenido que disputar incluso jurídicamente por su bueno nombre.

El periodismo no se improvisa, el periodismo requiere vocación y respeto por el mismo. Prendan la radio en las mañanas, escuchen cualquier emisora local.

¿Es eso periodismo? ¿Lean los dos periódicos comercialmente más vendidos de la ciudad? ¿Es eso periodismo? ¿Se puede hacer periodismo en Ibagué? ¿Se puede vivir de hacer periodismo? ¿Tienen la comodidad financiera los periodistas para dedicarse en serio a su trabajo? ¿Cómo aporta usted señor lector para leer cosas serias, para apoyar a la buena producción de contenidos?

Por: Germán Gómez Carvajal, estudiante de comunicación social, Universidad de Ibagué.

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