La verdadera historia de la muerte del campesino César García, en Anaime

César García

César García, líder asesinado en Anaime

A la Luz Pública revela detalles inéditos del homicidio, recopilados por los investigadores de la Fiscalía tras varias semanas de indagaciones.

Para la Policía, resolver este crimen se convirtió en un reto. Y aunque aún faltan piezas del rompecabezas, es claro que los móviles del homicidio están más cerca de una pelea por linderos que de una conspiración de una transnacional

Pedro César García cayó inerme, sin poder defenderse, luego de ser impactado en el cuello por un proyyectil de calibre 16 que le ocasionó, inmediatamente, una contusión vascular la cual le cegó la vida, al instante. Habían pasado algunos minutos después de las 6:00 de la tarde del 2 de noviembre, cuando el presidente de la junta de acción comunal de la vereda La Leona, jurisdicción del Cañón de Anaime, fue impactado, a pocos metros, por Dáimer Espinosa Álvarez, un joven labriego, quien escasos meses antes había cumplido la mayoría de edad.

Esa tarde, alias ‘Chócolo’, como se le conoce al joven y presunto homicida,  acompañado de un menor de edad (J.J.V.C) -quien no soportó la presión de los organismos de investigación y se convirtió en el testigo estrella de la Fiscalía- se desplazó hacia la región donde cometería el asesinato.

Los dos jóvenes motivados por el ofrecimiento de millón y medio de pesos, tomaron un furgón transportador de ganado que los condujo hasta un sitio conocido como el Plan de los Trujillo. Luego, caminaron un poco y esperaron a García detrás de un barranco. “Por aquí tiene que pasar“, reveló la Fiscalía en su acusación. A pocos minutos apareció César García, acompañado de su esposa y sus dos pequeñas hijas. Alias ‘Chócolo’ armó la escopeta, la cargó y le disparó sin ninguna consideración. Los dos jovencitos regresaron a Anaime y durante el trayecto Daymer le decía insistentemente a J.J.V.C. que “tenía buen pulso, porque le había dado en la cabeza”. Entrada la noche, se fueron a una discoteca del centro de Cajamarca a “celebrar” hasta la madrugada.

Al día siguiente, alias ‘Chócolo’ cobró “la recompensa” y al regreso le dijo a J.J.V.C, que Rocky le había descontado cien mil pesos, hasta que le devolvieran el arma que habían dejado en un monte cerca de  donde cayó García.

No era un animal de monte, no era un ave al que mataron; era un líder comunal“, dijo el juez de control de garantías al momento de enviar a la cárcel de Picaleña a Espinosa, quien podría enfrentar una condena de hasta 25 años de prisión.

El pasado fin de semana, apareció muerto Roque Enrique Gutiérrez Londoño, de 44 años de edad, y quien sería uno de los supuestos determinadores de la muerte de García. Alias Rocky, habría dejado una carta, escrita en tinta color rojo, en la que explicaría las razones por las cuales habría pagado para que mataran al líder comunal.

Quienes han estado cerca de la investigación creen que los determinadores del homicidio creyeron que este sería uno más de los miles de crímenes sin esclarecer que atestan la Fiscalía General de la Nación. Jamás se imaginaron el escándalo que se generaría, cuando algunos ambientalistas intentaron conectar esta muerte con la multinacional AngloGold Ashanti y que sin lugar a dudas obligó a las autoridades a darle prioridad a la investigación. Paradójicamente, una acusación sin fundamento e irresponsable está a punto de revelar una trama que según algunos campesinos consultados es más común de lo que nos imaginamos en la ciudad: los problemas de linderos se arreglan con sangre.

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