A las cárceles del Tolima no les cabe un interno más

Foto: Nelson Lombana

Centros de reclusión pasan por uno de sus peores momentos debido al hacinamiento o sobrepoblación que se vive en sus patios.

Las situaciones más graves se presentan en la cárcel Picaleña de Ibagué, así como en las de Espinal, Honda y Líbano.

En Ibagué ha sido imposible trasladar detenidos al centro de reclusión y permanecen en la permanente municipal y los calabozos de la Sijín.

Ricardo orozco, secretario de Gobierno del Tolima, dijo que el hacinamiento también es un fenómeno que ha venido creciendo en las cárceles de Líbano y Honda.

“Los municipios deben velar por sus cárceles, pero lo cierto es que los presupuestos o los recursos no alcanzan para la alta población carcelaria”, señaló Orozco y agregó que el tema del hacinamiento es “muy complejo pues cada día aumenta”.

Internos de la cárcel Picaleña se quejaron y dijeron que “somos más de 5.000 detenidos cuando la capacidad de este sitio es para 2.500”.

“Los presos duermen en los pasillos, en cualquier espacio, donde sea, pues no cabemos en los patios ni en los dormitorios”, dijeron los internos.

A esto se suman problemas de suministro de agua y pésima atención en salud.

“Obtener una buena atención con medicamentos de calidad es imposible, las citas de especialistas demoran años”, denunció un interno.

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