Las competencias laborales

Luis Carlos Avendaño

Luis Carlos Avendaño

Pienso que se debería dar un revolcón en las instituciones educativas en los que respecta a las “competencias laborales” que algunas de ellas imparten. Es decir, a los estudiantes, se les debería “decir la verdad”. Sobre todo, me parece justo que desde chiquitos vayan sabiendo lo que les corre pierna arriba cuando ingresan a cualquier empresa. Bueno no todas son iguales, pero se manejan una serie de situaciones que, las hacen muy parecidas.

En mi caso particular, propondría que se les dijera de una vez por todas que lo más parecido a una empresa, es UNA SELVA. En la jungla, el más débil lleva siempre del arrume, se ponen de acuerdo los leones, los zorros –y las zorras- y hasta finalmente las hienas en volverlo miércoles. Supongo que toca decirle a los educandos que se preparen para vivir en esa selva, donde se debe ser cauteloso para poder sobrevivir. Una selva donde abundan aquellos personajes que Furibe puso de moda de nuevo pero que siempre han existido.

Me refiero a los integrantes de la red de informantes. O mejor, “sapos” para llamarlos por su nombre, Estos elementos, son los que, -usualmente, no siempre, valga la pena aclarar- suelen ir a congresos especiales en la costa caribe con todo pago por cuenta de la empresa con el compromiso de que van a reproducir lo aprendido entre sus compañeros. Esto nunca sucede y no son capaces de entregar ni las memorias del evento al que asistieron en nombre de nuestra empresa.

Los “sapos” tienen un no sé qué no de donde, pero son fácilmente identificables. Nuestra malicia indígena nos ayuda, gracias a Dios a reconocer a estos Judas. Es paradójico, a veces son trabajadores mediocres cuya cabeza no les da para más, pero no siempre es así. No entiendo porque a veces nerds o gente con inteligente, se preste para clavarle el cuchillo a sus compañeros sin necesidad aparente. Bueno, digamos por necesidades estomacales. Todo sea por asegurar el trabajito, el contratico del año venidero.

Vale la pena enseñarle al educando de la actualidad que le toca hacer algo parecido a lo que muchos chicos hacen en las escuelas y colegios para sobrevivir: manejar un bajo perfil, hacerse los pendejos, para así evitar ser víctimas de los envidiosos de turno. La cuestión es hacer lo “mínimo” en la empresa, escasamente lo que le exigen y nada más. Es importante que el educando sepa que no puede ponerse a dar “muchas ideas” pues el jefe (en muchos casos un mediocre puesto allí por un político) lo puede convertir en un objetivo militar y fácilmente puede ser convertido en un “falso positivo”. Así es la vaina.

Recuerde, apreciado estudiante, que algunos de sus compañeros de trabajo le van a picar la lengua constantemente para llevarle chismes al jefe y así poder ganar puntos. A propósito, tenga en cuenta que cuando hagan una encuesta de ambiente laboral usted debe escribir que trabajar allí es chévere, que no existen chismes ni rivalidades, que afortunadamente el jefe (la jefe) no tiene mozos –amantes- en la oficina o en la entidad por lo cual en verdad: se trabaja de manera relajada y sabrosa y le recomendaría a cualquier persona que ingrese allí a iniciar un nuevo proyecto de vida.

Tenga en cuenta “no quejarse”, no contar problemas personales y, mientras no conozca como es la marea en la empresa a donde lo metieron, lo mejor es no dar quejas de nadie. Si trabaja con pirobos o gorsovias, recuerde que lo más probable es que esos lindos personajes son puestos allí por una cuota política, tienen palanca, o en todo caso algo de “poder” y sinceramente, como técnica de supervivencia, es hasta mejor ganárselos de parceros. Eso sí, querido estudiante, está bien que alguien hable de Dios, pero si usted ve que sobreactúa con el tema, mantenga a esa persona a metros, pues generalmente –no siempre- resultan ser todo lo contrario a lo que predican.

Tenga sus detallitos con sus compañeros, sea amable y cordial, pero como diría una chimba de presidente hace algunos años “en sus justas proporciones”. Es decir, en nuestra linda y curiosa región, si usted es bien atento, amable y servicial, le dicen que es un lambón, un débil de carácter.

Vacán, suena extraño pero evite irse de farra con sus amigos de oficia, tarde o temprano se esparcirán chismes suyos por toda le empresa: que se emborracha con una cerveza, que se tira pedos bailando, my friend: le ponen de sobre nombre “gotera fija”; otros dirán que se gozó con no sé quién, que se le moja la canoa o que hasta es mal polvo.

Los colombianos, somos bien pilos, aquí en el país más feliz del mundo, acá en una de las regiones más inequitativas del cono sur: estas y muchas otras técnicas de supervivencia en las esas selvas llamadas las empresas donde debemos desenvolvernos, ya son aplicadas por la gente del común pero no está de por demás recordarlo, pues la amnesia colectiva que nos devora, puede hacer que se nos vayan olvidando tips de éste tipo que nos pueden ayudar a mantenernos vivos.

Por: Luis Carlos Avendaño, profesor de inglés, caricaturista.