Las manías de Woody Allen

Woody-Allen

 

No nos cansamos de sus personajes histéricos, maníacos, desconfiados, farmacodependientes y viviendo al extremo.

Aunque podría decirse que Allen se repite en películas y mujeres al borde de un colapso como Penélope Cruz en Vicky, Cristina, Barcelona; o Cate Blanchett, en Blue Jazmin; la extensión misma de su personalidad hacia la construcción de esos perfiles, lo hace cada vez más atrayente.

Sin duda hay mucho de la autenticidad de Allen, no solo en los caracteres masculinos que pone en escena: sibaritas, buena vida, gozones; sino en las mujeres que representa: inseguras de sí mismas, desconfiadas de los sicoanalistas, dependientes del Xanax, el Valium, o del Martini, que tanto le gusta a Jazmin, en la última cinta del laureado director neoyorquino.

¿Fórmulas para paliar el abismo de la existencia o visos de una vida de derrota y pesimista? Quizá, pero lo cierto es que Allen, quien toca el saxofón en una banda y que acaba de pasar detrás de la cámara al frente en Fading Gigolo, haciendo un colorido trío de cama con Sofía Vergara y Sharon Stone, demuestra que a sus 79 años está más activo que nunca.

Estrenó Magic in the Moonlight, con Emma Stone y Joaquin Phoenix en los papeles principales, la cual será la segunda película rodada en Francia por Allen, luego de la soberbia Midnight in Paris, de 2010, en la cual sentó cátedra de literatura, poesía, y pintura, alzándose con el cuarto Óscar de su carrera. Woody Allen, ha sido nominado en 24 ocasiones al premio de la Academia, y posee el récord Guiness de ser el mayor nominado en la categoría de mejor guion original: 14 veces. No en vano, Allen escribe y dirige una película al año desde 1969. Haga cuentas señor lector sobre la capacidad creativa de Allan Stewart Konigsberg, a quien nadie conocería sin su nombre artístico, y que vino al mundo un primero de diciembre de 1935 en Brooklyn, Nueva York.

El éxito de cineastas que al igual que Allen, Quentin Tarantino (Pulp Fiction), Paul Haggis (Crash), o Paul Thomas Anderson (The Master), escriben y llevan a la pantalla grande sus propias creaciones, es indudable. No solo para azotar las taquillas con las grandes recaudaciones, sino en construir obras morales, apegadas con justeza a la realidad, algunas no tanto, que perdurarán en la retina de quien las observa. Muchos son los guiones originales, incluso adaptados de libros o situaciones cotidianas, que han creído merecer mejor suerte al pasar bajo el tamiz de un director contratado para llevar a la pantalla las ideas concebidas por otro. Esos chispazos geniales de Allen, su humor cáustico, la crudeza con la que define la vida, hace que los diálogos que recitan sus personajes no suenen impostados o ficticios (aunque lo sean en el fondo), y hagan vivir al espectador un momento de realidad y de identidad, similares a su propia (¿caótica?) existencia.

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Escena de Midnight in Paris.

Otro éxito de Allen, ha sido conservar la independencia de los estudios, sobre todo en Hollywood, al mantener el control creativo de sus filmes: “me fui a Europa porque los estudios siempre quería hacer modificaciones al guion o escoger el reparto. En Europa me dicen ‘confiamos en ti, te damos el dinero’. Y ha funcionado”, recuerda Allen, a quien su periplo creativo por el viejo continente lo llevó por España, Italia, Reino Unido, y Francia.

En 2013, Allen regresó a Estados Unidos para filmar Blue Jasmine, cinta que le otorgó el segundo Óscar a Cate Blanchett, por el retrato de una mujer arruinada, depresiva, y a la que persigue un sino trágico del que no puede desprenderse. “Haber conocido a Diane Keaton, me permitió entender el lado femenino, y quizá por ello, mis personajes de mujeres, reflejan parte de la sensibilidad del denominado sexo opuesto. O eso creo”, sentencia el realizador cuando le preguntan por la autenticidad de sus perfiles de mujer llevados al celuloide. Esa palabra ya está en desuso pues ya nadie filma con la cinta de antes, sino con cámaras digitales.

Como este no es un panegírico, ni mucho menos una hagiografía, hay que decir que los escándalos también han rodeado al actor y director. Recientemente, su hija adoptiva Dylan Farrow publicó en The New York Times, una carta donde acusaba a su padre de haberla sometido a abusos sexuales cuando la joven tenía ocho años de edad. Aunque Allen no fue llevado a las corte por ese caso, sí se tramitó el retiro de la custodia de sus hijos al considerársele un padre no apropiado para educarlos. Allen se separó de su esposa Mia Farrow, para contraer nupcias con Son Yi, una joven que había sido adoptada por ambos años atrás. Farrow descubrió el romance entre padre e hija, por casualidad, al encontrar unas sugestivas fotos que Allen le tomaba ligera de ropas a su hijastra, hoy convertida en su compañera y madre de dos nuevos hijos adoptivos.

Acá les dejo una selección de las frases célebres de Woody Allen.

El sexo aplaca las pasiones. El amor las provoca”.

Antes, por cinco marcos, el mismo Freud te trataba. Por diez te trataba y te planchaba los pantalones. Por quince marcos Freud permitía que tú le trataras a él, eso incluía una invitación a comer.”

Arreglar los problemas económicos es fácil, lo único que se necesita es dinero“.

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Cate Blanchett en Blue Jasmine.

Amaos los unos sobre los otros“.

Cómo quieres que te olvide si cuando comienzo a olvidarte me olvido de olvidarte y comienzo a recordarte“.

Cree en Dios pero también cree que la radio funciona porque tiene personitas dentro“.

“Cuando era alumno, me echaron del colegio por copiar en la prueba de Metafísica. Miré en el alma de mi compañero de pupitre“, Annie Hall.

Cuando escucho a Wagner durante más de media hora me entran ganas de invadir Polonia“, Misterioso asesinato en Manhattan.

Cuando un médico se equivoca, lo mejor es echarle tierra al asunto“.

Dios es o bien cruel o bien incompetente“.

El hombre que dijo ‘más vale tener suerte que talento’, conocía la esencia de la vida”. Match Point.