Las parrandas de James Tovar con ron y mujeres, no dejaban dormir a Espinal

James Tovar, es leyenda en Espinal

James Tovar, es leyenda en Espinal

En Espinal, las historias de James Tovar Barreto, ‘El Cacique’, parecen no terminar.

A la Luz Pública, dialogó con reconocidos habitantes de esa localidad, quienes narran aspectos hasta ahora desconocidos del celebre parrandero, reconocido por lanzar dinero.

“Don James Tovar gastaba millones y millones cada día en fiestas con parrandas vallenatas”, afirman algunos amigos de este empresario tolimense que murió en Barranquilla.

Su consigna era parranda, ron y mujeres, como dice Diomedes Díaz en una de sus canciones.

“En Espinal todos lo conocimos como un parrandero full, un enamorado de la vida, de los carros lujosos y las mujeres bonitas”, dijo el periodista Hernando Morales.

El sitio preferido de sus rumbas con amigos era el parque Mitológico donde sonaron los mejores acordeones de Valledupar por lo que muchos aseguran que “cuando James estaba de rumba, Espinal no dormía”.

En las fiestas de San Pedro, apoyaba a las reinas de barrios pobres a las que obsequiaba zapatos, ajuares y vestidos que lucían en vistosas carrozas y desfiles pues decía que a las reinas de los barrios ricos les sobraban  zapatos y joyas.

Otros lo definen como un hombre bondadoso y caritativo que siempre ayudaba a los más necesitados “con repartijas de dinero”.

Otra de las aficiones de James Tovar eran las corralejas en las fiestas del San Pedro cuando compraba un palco con papayera para sus amigos y en las casetas y cantinas no admitía ritmos diferentes al vallenato.

Su nacimiento fue en el exclusivo barrio Melgarsito de Espinal, y quienes lo conocieron señalan que fue un hombre afortunado que tuvo padres campesinos dueños de tierras en Espinal, Saldaña, Purificación y Prado, arrendadas para el cultivo de arroz.

Una de las últimas visitas de James Tovar Barreto a su tierra natal, Espinal (Tolima), fue en junio en un partido de fútbol en el coliseo del barrio Balcanes.

A este polideportivo llegó con el acordeonero Iván Zuleta y armaron una rumba que hoy muchos recuerdan.

“Ese día regaló billete a mucha gente que se agolpó en las graderías, y todos bailamos hasta tarde por cuenta de James”, dijo el líder comunal Édgar Sandoval.

James era amigo del deporte y en Balcanes patrocinaba equipos y pagaba las inscripciones de un campeonato con 18 participantes. Además, donaba balones y uniformes completos.

Con el nombre de ‘El Cacique’ bautizó su equipo de fútbol en honor a su amigo Diomedez Díaz, de quien tenía una foto pegada en la puerta de su casa del barrio Villa del Prado.

El Cacique es un equipo de renombre y respeto en Espinal en el que James gastaba plata pues para cada campeonato traía buenos jugadores de Ibagué y Bogotá.

“Cerraba los campeonatos con rumba y parranda”, dicen sus allegados.

Sus dificultades de salud relacionados con la garganta los comentó en sus últimas visitas a Espinal, pero a pesar de esos inconvenientes siempre decía que “había nacido para parrandear”.

A James le gustaba ‘mamar’ ron, mujerear, y su bebida preferida era el Old Parr.

“Apenas se acababa una botella de Old Parr, abría otra en parrandones que duraban 2 y 3 días”, señaló un habitante de Espinal.