Las redes del miedo

Luis Carlos Rojas García

En el año de 1953 el escritor estadounidense Ray Bradbury dio a conocer la que es considerada su novela más exitosa: Fahrenheit 451. La trama es algo más o menos así: En las sociedades del futuro se prohíbe todo tipo de libros; en otras palabras, es ilegal la lectura, y para completar, los bomberos son los encargados de atrapar a las personas y de quemar libros. El asunto se complica cuando uno de los bomberos se queda con un libro y decide leerlo. Desde ese momento, todo cambia para él. No voy a contar más por si deciden leer la obra.

Ahora bien, la novela recibió críticas favorables y premios literarios por supuesto. Años más tarde hicieron una adaptación para radio, teatro y la más conocida, para cine, en 1966; la trama de la película es la misma que la del libro. La crítica dejó por lo alto al filme; no obstante, con el paso del tiempo se convirtió en una especie de película de culto. Pues bien, durante muchos años estuve esperando el remake de esta fantástica historia, y la espera terminó el año pasado cuando por fin sacaron la versión 2018 con la actuación de Michael B, Jordan, quien se dio a conocer en Creed, en donde interpretó al hijo de Apollo Creed, rival y amigo entrañable de Rocky Balboa o, como el enemigo de Pantera Negra, entre otros papeles que le han dado reconocimiento. De igual forma, está Michael Shanoon quien no necesita presentación. Sin embargo, la entrega no fue bien recibida y, como le suele pasar a películas que tienen la enorme responsabilidad de superar la original, el remake no lo lograr convencer; entonces, la crítica hizo lo suyo y la golpeó con toda.

No obstante, debo rescatar el escenario tecnológico, las actuaciones de estos dos actores y el componente de actualidad, el cual, está relacionado con la situación que se vive hoy en día con el internet y, sobre todo, con las famosas redes sociales. Así es, en esta sociedad distópica que ataca al conocimiento y a la literatura por considerarla como la causante de la depresión de las personas, el caos y la guerra, se suma el tema del internet a la que tienen clasificada en una zona muy particular. Por esta razón, la acometida del gobierno, quien se ha atrevido a cambiar la historia para poder manipular a las nuevas generaciones, y el actuar de los bomberos es mucho más fuerte.

Justamente, es este punto en donde me quiero detener. Si bien es cierto el remake del 2018 no es lo que se esperaba, también es cierto que toca un punto neurálgico en la sociedad moderna: las redes. Sí, las redes que día tras día toman fuerza y a las que debemos agradecer por muchas cosas, por ejemplo, gracias a ellas nos hemos podido enterar de pequeñeces (como las mentiras piadosas del gobierno actual). También debo decir que es sorprendente la manera como las redes convocan marchas, crean tendencias y nos conectan con el mundo entero.

Sin embargo, son justamente estas redes las que a veces pareciera no tienen control; de hecho, no todo es bueno en ellas porque se han convertido en una herramienta de manipulación por excelencia, desde Facebook hasta la información que recibimos en WhatsApp. Así mismo, podemos ver casos abrumadores en donde sencillamente atacan a una persona, la agreden verbalmente y, en el peor de los casos, terminan linchándola como el caso reciente en México, en donde a una persona le pareció fácil informar, a través de una red, que dos hombres eran secuestradores de niños, y en un dos por tres la comunidad salió y los asesinó brutalmente, sin percatarse que se trataba de dos humildes trabajadores que se habían detenido en el lugar para beber algo y, lo más irrisorio, no era cierto que estuvieran secuestrando niños.

Del mismo modo, vemos a diario como cuelgan fotos, vídeos, algunos reales, otros simples montajes y van faltando al respeto, trasgrediendo la dignidad de las personas, acusando, amenazando, invitando a la violencia y demás. A esto se suma, la ínfula de fama de más de uno, por eso no es raro verlos haciendo el show de la lágrima, contando el chiste cruel sobre la tragedia, saliendo a responder al chiste cruel de la manera más patética posible o aprovechando la catástrofe para hacer política (la vieja escuela del innombrable) quien se volvió experto en twitters que faltan a la verdad y que son una suerte de chisme de corrillo. No puedo dejar de lado a todos esos personajes que ahora montan un programa televisivo en la red y se dedican a atacar a empresas, funcionarios, alcaldías, gobernaciones, todo, por no haber recibido un favor en algún momento. Las mañas aprendidas de ciertos “periodistas” con alma de pillo extorsionador.

Tal vez por esta razón, El remake de Fahrenheit 451 no es tan malo después de todo, ya que nos muestra cómo, el no saber manejar estos medios, permite que los gobiernos tengan la facultad de censurar y hacer de las suyas con la información. De ahí que sea indispensable fomentar una cultura en el manejo del internet, una cultura real ya que internet llegó cuando nadie la esperaba y se metió en nuestras vidas como quiso y sin pedir permiso ¡Tanto así! Que aún hoy en día, muchos profesores ni siquiera se atreven a crear un correo electrónico o manejar una red social para enseñar y prefieren seguir satanizando el medio. ¡Tanto así! Que las personas siguen creyendo ciegamente que en china se comen a los niños, que nos vamos a volver como Venezuela o que necesitamos guerra para vivir tranquilos.

En resumidas cuentas, si seguimos permitiendo que las redes del miedo y sus manipuladores ataquen como lo hacen, no será raro que dentro de poco resultemos siendo los protagonistas de una sociedad distópica, en donde seremos perseguidos por bomberos, senadores, concejales, periodistas de algún medio al servicio del gobierno de turno o por alguna fuerza policial. Tampoco será extraño que nos cambien la historia, como ya escucha uno que lo están haciendo al afirmar que los gringos nos ayudaron a “liberar”.

Por: Luis Carlos Rojas García, escritor.

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