Lecciones de gramática

El escritor Fernando Vallejo

El escritor Fernando Vallejo

Aquí tiene unos consejos para hablar y escribir correctamente nuestro idioma.

Desistí de corregir a dependientes de negocios y locales donde cambian mi “vaso de agua” por un “vaso con agua”. ¿No pediría usted en una cafetería para acompañar los huevos pericos “un pocillo con chocolate”, verdad? La preposición “de” hace referencia al contenido del vaso, no a su material.

Periodistas y locutores pareciera que vivieran en países donde existen las estaciones de “verano” o “invierno”. Lo correcto sería decir que hay temporada de lluvias o temporada seca.

Por años les hemos escuchado a los narradores deportivos esta perla: “el arquero recepcionó el balón”. El verbo «recepcionar» no existe. Lo correcto sería decir que “recibió la bola”.

Otra perla que le he escuchado a varios narradores desde que era chico y mi papá me torturaba con sus descripciones futbolísticas: “el jugador horizontaliza en el campo”. La Real Academia Española (RAE), aún no autoriza la palabra “horizontalizar”.

¿A ustedes no los cansan estos pleonasmos? (expresión en la que aparecen uno o más términos redundantes): “con lágrimas en los ojos”, “un viejo anciano, “lava volcánica”, “lapso de tiempo”, “funcionario público, “lo vi con mis propios ojos”.

Si la empleada del servicio te dice que va “a aplanchar tu camisa”, no sospeches de su gramática. La RAE aprobó la expresión, lo mismo que abalear, que antes estaba proscrita.

Cine y cien, al igual que Roma y amor, son anagramas (palabras o frases que resultan de la transposición de letras de otra palabra o frase).

Obscuro y oscuro, ambas son válidas. La primera es la correcta etimología de la expresión.

Cuando un número lleva un solo dígito, se escribe con letras; si lleva dos o más, se escribe con números. Ejemplo: «Falta uno para llegar a 10«.

No sature de adjetivos sus escritos. A diario los vemos en noticias: “violenta arremetida”, “duro ataque”, «tremendo robo«, “adiós al querido tendero”. Tome el consejo de Vargas Llosa: “los adjetivos se hicieron para no usarse”.

Tampoco abuse de las mayúsculas en sus escritos, ni las ponga donde no van. Eso sí, debe tildarlas siempre.

El uso de las comas es fundamental y necesario. No es lo mismo Producto Interno Bruto; que Producto Interno, bruto.

Estas son de colección, de despachos oficiales y redacciones judiciales: “el fallecido se identificó como…”, es decir que se levantó y exhibió sus documentos. “Menor de seis años”, no se sabe si tiene cinco, cuatro, o tres años.

Al único que le soporto un “mas sin embargo”, es a Héctor Lavoe en El Cantante.

Y así podríamos seguir hasta hacer inacabable esta columna. Lea, instrúyase, si tiene dudas sobre el uso de un término, consúltelo en línea, o pregunte. La buena ortografía y gramática serán su carta de presentación en el ámbito social, laboral, profesional.

No vaya a ser que algún día de estos le encaje la cruda frase de Fernando Vallejo en Chapolas Negras: “yo soy de los que les pido precisión en su lenguaje, tanto a putas como a presidentes”. Antes de que lo corrijan, corríjase a usted mismo.

Yo prefiero esta frase: “la mala ortografía y mala gramática son crímenes de transmisión textual”.