Liberales no encuentran candidato para la Alcaldía de Ibagué

Imagen: archivo particular.

El movimiento, en situación desesperante por no tener hombre fuerte para pelear el primer cargo de elección popular.

El último nombre que se conoció y al que le fue ofrecida la nominación, fue al abogado Hernando Antonio Hernández Quintero, académico y docente universitario, quien es apreciado en todos los círculos de la sociedad ibaguereña.

Pero este declinó y seguirá dedicado a sus temas particulares y pedagógicos, pese a que en el pasado llegó a ocupar una curul en el Concejo de Ibagué (2001 – 2003), con amplia votación, bajo el ala del movimiento Fe Tolimense, del excongresista  Jorge Eduardo Casabianca. El abogado renunció antes de culminar su periodo y asumió el letrado Iván Ramírez Suárez.

Incluso, analistas de lo político llegaron a decir que en esa época debió haberse lanzado a Hernández Quintero a la Alcaldía y no al Concejo, aspiración que quizá hubiese cuajado en ese entonces en la opinión pública local. Pero los liberales, prefirieron lanzar y eligier, Mauricio Jaramillo incluido, a Jorge Tulio Rodríguez, y ya se sabe en qué terminó y en qué anda en la actualidad el polémico exalcalde de Ibagué.

Así las cosas, los liberales se quedan sin una carta fuerte para las elecciones, luego de la incertidumbre por la situación del concejal Camilo Delgado, sancionado por la Procuraduría; y el abandono del otro aspirante, el polémico Ernesto Ortiz, con idéntica situación disciplinaria, y no pocas polémicas personales y en su desempeño político.

Hace algunas semanas se habló de lanzar al diputado Carlos Reyes, pero este decidió que buscará repetir en la Asamblea.

Y es que dirigentes curtidos de la política tampoco le jalan a una alianza con el jaramillismo, porque pueden terminar con el ‘piso serruchado’ y traicionados y con los votos endosados hacia otro movimiento o candidato.

Recuérdese lo que ocurrió en 2015 cuando el liberalismo avaló a Rubén Darío Rodríguez a la Alcaldía de Ibagué y el candidato quedó relegado cuando los votos y la maquinaria se fueron hacia Guillermo Alfonso Jaramillo, hermano de Mauricio Jaramillo, que resultaron claves para consolidar la elección del actual alcalde de la capital tolimense.

Lo más seguro es que el liberalismo termine endosando votos a otro dirigente, sin presentar aspirante en nombre propio, lo que terminaría por fracturar y debilitar a un movimiento alicaído en el ajedrez de la ya de por sí desprestigiada política tolimense.

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