Live war aid

Luis Carlos Rojas García.

Quién no ha visto el inolvidable vídeo de Freddie Mercury en el Wembley y su famoso grito que pone a toda esa multitud a imitarlo al unísono. Sin embargo, imagino que hasta hace poco, muchos de los que fueron a ver la película supieron de qué se trataba realmente ese concierto y cuál era su importancia. Por supuesto, en la historia cinematográfica de Mercury se cambiaron algunas fechas, entre ellas la del concierto, para darle más dramatismo al asunto.

Pues bien, recientemente se llevó a cabo un concierto, de los tantos que han existido en el mundo de las ayudas humanitarias, al cual llamaron Venezuela Aid Live; sin embargo, dicho concierto tuvo un componente realmente siniestro y es, como de costumbre, ocultar los intereses personales de personajes maquiavélicos de dos países, Colombia y el patrón Estados Unidos, sin mencionar que jugaron con la necesidad de nuestros vecinos y del mismo pueblo colombiano.

No es un secreto que los dos protagonistas de este concierto son, el presidente no presidente y su titiritero a quienes les interesa tener de su parte al gobierno gringo para que no salgan a la luz todas sus miserias y crímenes, y el showman presidente, que al igual que sus antecesores, no busca otra cosa que el petróleo venezolano, así como lo han hecho ya con otros países.

Ahora bien, cuando uno comienza a hacer un poquito de memoria y a revisar la historia de este país llamado Colombia, “el país más folclórico del mundo”, uno comienza a recordar que hemos tenido todo tipo de gobernantes, desde guerrilleros que luchaban por liberar al país, militares en busca de más poder, santurrones, los yo no fui, los que acumulaban millas, paramilitares con corbata y con ínfulas de mesías, premios nobel de paz con muchas dudas y hasta títeres sin cabeza. Todo un circo, aunque uno con muy mala reputación.

No obstante, no podemos decir que la problemática colombiana es culpa exclusiva del actual gobierno, no, pero, sí podemos decir que este es uno de los gobiernos más corruptos que ha tenido el país y las pruebas son un secreto a gritos y están por todas partes, pero aquí se sigue pasando por alto las atrocidades que se comenten y que llevan al país directo a una crisis, ahora sí, peor o igual que la del país vecino.

Por otro lado, cuando uno, a estas alturas del partido y de la vida misma, escucha decir que se debe invadir a un país como Venezuela, y que Colombia “país soberano” está dispuesto a prestar sus tierras para que los gringos vengan y se instalen, uno solo puede pensar que semejante estupidez solo puede venir de una mente perturbada y desquiciada. Solo puede ser la obra y gracia de un personaje que perdió hace muchos años el rumbo y que ahora, en su hambre de poder, consiguió que su muñeco inflado y chabacano, haga lo que él diga. (Si no me cree mire con más detalle lo que ve en televisión y no como tanto cuento).

Si bien es cierto, Venezuela tiene unos problemas muy complicados, también es cierto que Colombia no se queda atrás. Lo que uno no entiende es por qué seguimos viendo la paja en el ojo de Venezuela y no la grieta espantosa y manchada de sangre que tenemos en nuestro país. Somos incapaces de reconocer que la gente aquí se muere de hambre, que nos matan como a cucarachas, que la libertad de expresión se está perdiendo, que los medios se prostituyeron hace muchos años y ahora está al descubierto la manera cómo operan de la mano de los gobiernos corruptos de turno. Por qué seguimos desconociendo que quieren acabar con la clase media, la cual, a lo Fajardo: (¡No es ni rica ni pobre!).

Es sorprendente cómo nos hemos olvidado que todos los días violan y asesinan a un niño en este país, golpean y matan a una mujer, se roban las riquezas de las tierras, asesinan testigos, destruyen páramos, contaminan y desaparecen ríos, se roban el dinero de la salud y la educación entre otras de cosas espantosas que vivimos los colombianos.

Entonces: ¿Que vengan los gringos, los rusos, los chinos o los que sean a darnos bala? Sí, estamos en una situación realmente complicada, pero, ¿Será que eso le da la potestad a Ecuador, Chile, Perú, Brasil o a la misma Venezuela de prestar sus tierras para que nos ataquen con lo que tengan los extranjeros?

En este sentido, me parece indignante que hicieran un concierto para promover la guerra en Venezuela; hicieron un concierto en donde varios de esos artistas han recibido desde premios hasta nacionalidades (Aunque no sé qué le pasó a Juanes o a Fonseca) y cuando uno comienza a hacer un poquito de memoria sobre la historia de este país y las de otros países en el mundo, uno comienza a recordar que las guerras se hacen con los otros o con uno mismo, porque al final de cuentas uno es uno más del montón, valga la redundancia, uno no es hijo de ricos y la familia de uno tampoco. De ahí que la guerra sea tan divertida verla desde una cama o un sillón.

Por todo esto y más, no me cansaré de decir que, si usted es de esos a quienes se les llena la boca pidiendo a gritos una invasión militar en un país vecino o incluso, pidiendo plomo para los de aquí, pues déjeme decirle que vaya preparando a los suyos para la guerra, ¡Porque usted sí prestaría a sus hijos para la guerra! ¿No es cierto? Y, por ende, la guerra los espera con las balas abiertas y atiborradas de sangre; la guerra los espera después del concierto más sinvergüenza de todos los tiempos.

¡Ah! Y como dijo Farrokh Bulsara: Alright let’s go, let’s go! 

Por: Luis Carlos Rojas García, escritor.

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