Lo harán los futuros mandatarios del Tolima

No descartemos que es posible soñar, muy y a pesar de tantas cosas malucas que suceden a diario. Mucho más allá de la montonera de noticias judiciales que nos dan de postre la inmensa mayoría de noticiarios en cada mañana y que al final, resultó reemplazando nuestra tradicional oración mañanera. Creamos que nuestros futuros mandatarios sí harán cosas positivas por la ciudad, por los municipios y por el departamento en general.

Por ejemplo, se vale creer que se hagan campañas para que usemos ropa con letreros como “visita las cascadas de La Caima en Alvarado” o “conozca la ciudad de las mil columnas” en fin en vez de buzos con letreros en inglés que ni siquiera quienes los usan saben su traducción al castellano. ¿Por qué no soñar con unos mandatarios que visiten reiteradamente –como cuando estaban en campaña- a sitios donde la pobreza campea, muy cercanos a la capital y las poblaciones en general de la Tierra Firme?

Muy seguramente, quienes obtengan las mayores votaciones –si es que la gente vota- en las próximas elecciones, serán quienes expulsen los demonios del sectarismo y del revanchismo como parte de su campaña. Los tolimenses y por supuesto colombianos en general estamos mamados de la polarización.

Sabemos –y vivimos- la pobreza de nuestros campos y es este otro tema a mejorar, como también el estado de nuestra salud mental de tolimenses e ibaguereños como también campañas de tolerancia frente a la diferencia en general, bien sea hacia quienes tienen condiciones de ésta índole como también orientaciones sexuales diferentes a las convencionales o religiosas o ideológicas, en fin. A veces pareciera como cuando una persona inicia un curso de inglés, generalmente dice: “arranquemos de cero”. Es factible que se deba trabajar tenazmente en la motivación para que los padres implementen pautas de crianza, para lograr la paz entre vecinos –tanto en conjuntos cerrados como en los barrios normalitos y hasta en el campo- frenar el avance en el consumo de sustancias alucinógenas, promover nuestros valores literarios y culturales y acabar de una vez por todas la guerra del centavo, tanto en la capital como en las vías intermunicipales. ¡Necesitamos que nos recuerden fuertemente que la cacería es un delito y que la diferencia es nuestra mayor riqueza, que de por Dios!

Por supuesto hay mucho por hacer y en este sentido, el poder político es fundamental si se quiere lograr un gran cambio en nuestra hermosa región, de la cual medio mundo se pregunta ¿con semejante posición geográfica y tanta riqueza natural cómo es posible que no estén mejor? Son tantas cosas por hacer en nuestro paraíso llamado Tolima que un mandatario sesudo, no sabría por dónde empezar. Pero, con el solo hecho de “tener conciencia” de hacer las cosas bien, sin pelear con sus contendores y si decide jalarle a la transparencia, eso ya es más que suficiente, ¿será mucho pedir?

Por: Luis Carlos Avendaño López, docente de inglés.

Deja un comentario