Los milagros del cura Pedro María que será canonizado

Los fieles veneran al Padre Pedro María

Pero para otros críticos del sacerdote el caso merece ser revisado.

“Mi hermana tenía una niña de siete años con una enfermedad rara. Tan grave que los médicos no pudieron encontrar lo que tenía hasta que un día cansada de las medicinas decidió visitar, en el municipio de La Plata, la tumba del padre y arrodillada con su hija en brazos le dijo: padre Pedro María, aquí le traigo esta muchachita, la mejora, o se la lleva”.

“Luego pasó a la iglesia donde ofreció una novena y, para sorpresa de todos, en cuestión de minutos la niña se paró de la banca donde la había dejado moribunda constituyéndose en un milagro instantáneo”.

El relato anterior, hecho por Dora María Campo, una ciudadana del municipio de La Plata, en Huila, hace parte de los favores del padre Pedro María Ramírez, cuya ceremonia de beatificación realizará el Papa Francisco en su visita de septiembre a Colombia.

Los milagros de este sacerdote, asesinado el 10 de abril de 1948 en Armero (Tolima) durante la violencia partidista, están consignados en un libro que se guarda celosamente en el museo o Instituto Eclesiástico Pedro María Ramírez, ubicado a un costado del parque principal de La Plata, donde nació el padre en 1899.

“Le doy gracias por haber curado de cáncer uterino a mi hija y a mi hermana”, dice el ciudadano Efraín Yustez en su testimonio consignado en el libro, mientras que una mujer afirma que “fui diagnosticada de esterilidad permanente y agradezco al padre por haberme dado el favor de tener un hijo”.

Hasta favores de empleo y ayudas para estudiar carreras profesionales en el exterior, hacen parte de los relatos. Uno de ellos lo consignó una mujer que visitó La Plata, proveniente de Florencia (Caquetá) quien, de su puño y letra escribió: “soy una médica que necesitaba aprobar un examen para especializarme en Brasil pero las cosas no se me daban, hasta que un día visité La Plata donde oré fervientemente y el padre me concedió el favor”.

Otra mujer de más de 70 años, oriunda de La Plata, no se cansa de dar gracias porque, en 1980, el padre, según ella, le ayudó a ganarse un millón de pesos con la lotería del Huila por lo que se hizo a la casa de sus sueños.

“Durante tres días puse el billete de la lotería sobre una foto del padre, y de rodillas le pedí me socorriera para una casa”, dijo la ciudadana que pidió reserva de su identidad.

Fernando Floriano Carrera, párroco de La Plata, aseguró que estas narraciones son solo una parte de los favores y milagros, a los que él describe como situaciones que humanamente no tienen solución “y se ora para que haya sanación”.

“Recuerdo que una señora proveniente del Tolima tenía un hijo que llevaba meses inconsciente y días después de pedirle un milagro al padre, el pequeño despertó sano y salvo”, aseguró el sacerdote y señaló que, los 80.000 paisanos del padre Pedro María Ramírez, celebraron con júbilo el anuncio de su beatificación.

También conoce una administradora de empresas sanada de meningitis, enfermedad que la sorprendió días después del nacimiento por lo que su cuerpo quedó paralizado y ni siquiera movía los ojos, “pero su madre oró con tanta devoción que el padre la sanó, y hoy tiene familia y trabaja como una persona normal”.

Una ruta de peregrinación que ha tomado fuerza estos días es el cementerio del pueblo donde se construyó un mausoleo con los restos del padre, a donde llegan hombres y mujeres de todos los rincones del país buscando un milagro.
“La gente viene a orar, también encienden veladoras y ofrecen misas en acción de gracias a este martir”, señaló el sacerdote Fernando Floriano Carrera, y agregó que “aquí nadie se quiere perder la ceremonia de beatificación”.

Otro de los sitios frecuentados es el Instituto Eclesiástico Pedro María Ramírez, una fundación que ha venido promoviendo la causa de la beatificación y donde se conservan elementos utilizados por ‘El mártir de Armero’. Dirigido por la señora María Dolores Casanova Villamizar, el lugar conserva un rosario, libros de su biblioteca y hasta la sotana y el bonete que llevaba puesto el día de su muerte.

“El bonete es una especie de gorro de color negro que usaban con frecuencia los sacerdotes para salir a su trabajo pastoral y éste que conservamos del padre Pedro María tiene la huella del machetazo que recibió el día del ataque en Armero”, aseguró María Dolores Casanova, y agregó que también guardan utensilios de baño como la tina y un platón esmaltado.

“Hemos podido conservar la sotana que llevaba el día de su muerte y la piedra de Ara o el mármol en el que celebraba las eucaristías”, dijo la señora Casanova quien recuerda que la fundación fue creada en 1953 por Leonardo Ramírez, un sacerdote hermano del padre Pedro María.

En La Plata existen algunos familiares como Nohemí Ramírez, su prima hermana, quien se encarga de promocionar y atender un restaurante que funciona en la casona donde nació y pasó su niñez el padre.

“La familia está feliz de su beatificación, ese es un honor muy grande, un regalo de mi Dios”, dijo la mujer y agregó que se conserva un oratorio para que los visitantes presenten sus peticiones.

En Armero – Guayabal muchos visitan un pequeño monumento construido en su honor cerca de la iglesia, pero quien más guarda recuerdos del padre es Rosita Ospina Luna, que lo conoció y no se perdía sus misas en las parroquias de Chaparral, Cunday y Fresno, donde también laboró.

“Era buena gente, correcto, un sacerdote servicial, y el problema es porque en esa época de tan violencia se decía que los curas eran godos”, señaló Rosita Ospina, y agregó que “en las misas nunca lo escuché ofendiendo a los liberales”.

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