Los poderosos

Germán Gómez

Germán Gómez

En esta época electoral se nos da una oportunidad interesante a nosotros los ciudadanos.

La oportunidad de transgredir el orden común de la política ibaguereña. Pues el político en campaña hace alardes de su poder económico queriendo minimizar y coartar el verdadero poder de nosotros, el pueblo, comprando nuestros votos con tamal, lechona, promesas o 30 mil pesos.

Porque hablemos claro: todos sabemos que este domingo se moverá dinero en cantidades alarmantes y si lo sabemos nosotros los ciudadanos de a pie, cómo no lo van a saber las autoridades competentes.

Lo que pasa es que aquí, esa dinámica ya es normal, a las autoridades le hacen guiños y ellas se desentienden. (Y uno no logra entender por qué. ¿Qué diablos pasa, qué intereses se mueven?)

Mi generación, con sus excepciones, siempre ha sentido un desprecio por la poliquetería, muchos son los jóvenes que no votan y que ese rollo de vernos representados por señores con más de 40 años con intereses económicos notables, con amigos de dudosa reputación ,con procesos legales a cuestas, pues no nos gusta mucho. Le apostamos a una representatividad real, gente que vea nuestra región como nosotros la queremos ver. Verde, hídrica, moderna pero con un desarrollo propio, sostenible, sin erosión minera ni nada de esas cosas.

Ricardo Ferro es el candidato más joven a la Alcaldía pero piensa como viejo. Así que ahí no hay nada. Es un remedo de uribismo, violento, pretencioso y acomodado .Es el representante de la vieja forma de hacer política junto a su contrincante Toledo. Este domingo no está en juego la alcaldía de la ciudad, está en juego la dignidad del pueblo Ibaguereño.

Es hora de comprobar la tesis de que los nuevos ciudadanos con opción de votar somos menos pendejos, que el embrujo del tamal que le ha dado resultado a los corruptos durante años, ya perdió su poder con una nueva camada de ciudadanos que no tragan entero.

Yo hago un llamado a la inteligencia, a la astucia tolimense, que si te ofrecen un tamal…pues comételo y repite, pide más gaseosa y si te llaman al celular a corroborar tu voto por el candidato A di que sí, y si luego te llaman de la campaña B di exactamente lo mismo. Engáñalos a todos.

Saqueemos los bolsillos de los que nos quieren robar, traguémonos todo, recibamos las dádivas y los trabajos que ofrecen en campaña para luego darnos una patada en el rabo y en el momento preciso, frente a las urnas, peguen ustedes el golpe más certero, voten a conciencia y dejen viendo un chispero a esos que juegan con los sueños de los jóvenes y su inocencia. Ni Jhon Esper Toledo ni Ferro los emplearan a futuro a ustedes, muchachos usados para repartir folletos.

Hagamos que sus grandes inversiones no sean fructíferas. Mejor dicho: nuestro éxito amigos míos, es hacer que quien invierte para robar termine con una frustración enorme y le duela el bolsillo. A ellos no les importa la honra ni el buen nombre. Peguémosle donde más les duele.

Reparte tarjeticas de T y vota por J. Alguien podría pensar que mi apuesta es poco seria y un tanto resentida pero se equivoca. Es la forma más viable de apoyar a esta ciudad, de obligar a los políticos a hacer política de otra forma y de convocar a mi generación a que construyamos lo que nosotros queremos y no lo que nos impongan unos viejos que en ultimas están próximo a morir y quienes viviremos su caos seremos nosotros.

No es tiempo de quejarnos si no de actuar. Nuestros padres y abuelos llevan toda la vida quejándose de cómo se maneja el poder en esta ciudad pero no tuvieron la valentía ni la molestia de pensarse todo lo que conlleva votar mal. Hagamos la diferencia, démosle un giro a la historia de Ibagué.

El nevado ya nos llora y sus lágrimas se descongelan, nuestra infraestructura es paupérrima y nuestros profesionales se ven obligados a invertir su talento y saber, en otras partes. Es la hora de nosotros, el verdadero poder está en su voto.

Por: Germán Gómez Carvajal, estudiante de Comunicación Social, Universidad de Ibagué.

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