Los templos de la cultura en Ibagué

Concha Acústica Garzón y Collazos

Escenarios donde los ciudadanos aprecian las expresiones artísticas.

En templos de la cultura se han convertido algunos escenarios de Ibagué repletos de historia y que por años han abierto sus puertas a los duetos y grupos que llegan al Tolima para participar en uno de los certámenes que mejor le rinde tributo al tiple y la guitarra: el Festival Nacional de la Música Colombiana, un evento que se formó en 1987 para recordar al legendario dueto Garzón y Collazos, conformado por los maestros Darío Garzón y Eduardo Collazos.

Esos escenarios que están en el corazón de los tolimenses, declarados Patrimonio Cultural y Artístico de la Nación, son la Sala Alberto Castilla del Conservatorio del Tolima, el Teatro Tolima, concha acústica Garzón y Collazos y el parque Manuel Murillo. Con ubicación privilegiada se encuentran en el Centro de la ciudad, en un corredor donde solo se respira música y cultura.

“Son templos de la música colombiana y la cultura, hacen parte de nuestra identidad, y los tolimenses los llevamos en el corazón”, afirmó Doris Morera de Castro, presidenta de la Fundación Musical de Colombia, entidad que le ha dado vida al Festival Nacional de la Música Colombiana, un evento cuyos atractivos son el Concurso Nacional de Duetos Príncipes de la Canción y el Concurso Nacional de Composición Leonor Buenaventura.

Ubicada en el Parque Centenario, la Concha Acústica Garzón y Collazos es una construcción que data desde 1983 pues fue levantada en honor a los maestros Darío Garzón y Eduardo Collazos. Para muchos, es el sitio donde más se siente el sabor de la música colombiana porque los duetos hacen sonar sus tiples y guitarras al aire libre y en medio del calor de las barras que se ubican en las graderías.

“La sangre me hierve cuando hago sonar el tiple y la guitarra en ese lugar, donde interpreto las canciones de mi padre”, afirmó Alfredo Collazos, integrante del dueto Ramírez y Collazos. Por lo general, este sitio se convierte en el escenario propicio para la premiación y clausura del Festival con presentación de duetos y artistas de talla nacional.

A pocas cuadras está la sala Alberto Castilla del Conservatorio del Tolima, construida en homenaje a este hombre ilustre, fundador y director de este templo de la música, uno de los pocos en el mundo que ofrece bachillerato musical. Es otro de esos lugares con estilo republicano que alberga eventos destacados del Festival, como el homenaje que se brindó este año al pintor Darío Ortiz Robledo.

“El Conservatorio es un sitio sagrado, construido para formar a los mejores músicos”, aseguró el maestro César Augusto Zambrano, director musical del Festival Nacional de la Música Colombiana y destacó que la Sala Alberto Castilla está adornada con 16 óleos con retratos de los más grandes genios de la música clásica, pero también ha sido semillero de cientos de maestros, directores y compositores.

Teatro Tolima

En la carrera Tercera con calle 12, la única vía peatonal de Ibagué, está el Teatro Tolima, otro coloso de la cultura dotado para conciertos de música, zarzuelas, operas, ballet, obras de teatro y hasta para artistas de rock y humor.

Édgar Rojas, integrante del dueto Rojas y Mosquera, lleva en su alma este escenario con capacidad para 1.000 personas donde él ganó, en 2008, el concurso Príncipes de la Canción con bambucos y pasillos del maestro Rodrigo Silva. De este monumento, como él lo llama, tiene miles de recuerdos.

Ese año cantaron el repertorio del maestro Rodrigo Silva, como El Remolino, Clamor de Pueblo y Viejo Tolima, por lo que los asistentes al Teatro, “de pie, aplaudían y daban vivas a la música colombiana”.

“Este año el Festival no tendrá la compañía del maestro Silva, pero por siempre nos acompañarán sus composiciones”, dijo.

Muy cerca de allí se levantan otros dos testigos del desarrollo musical del Tolima: el parque Manuel Murillo Toro, ubicado junto a la Gobernación, y el Parque de la Música, cerca de la Alcaldía de Ibagué y el Palacio de Justicia.

El Parque, en honor al expresidente de la República, Manuel Murillo Toro, ha sido el punto de reuniones políticas, pero también ha servido como escenario para mostrar la riqueza folclórica y gastronómica del departamento con eventos de tradición como el Día del Tamal o el Día del Sombrero Tolimense.

“En el Parque Murillo Toro tocaron orquestas de renombre, como Los Hispanos, Los Corraleros de Majagual y Los Ocho de Colombia, pero en este espacio también han sonado los bambucos y pasillos de nuestras bandas tradicionales”, dice un pensionado de 84 años que a diario frecuenta el lugar.

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