Manada de pumas tiene atemorizados a habitantes de Santa Isabel

Una manada de pumas tiene alarmados a los campesinos de la vereda Totarito, en el municipio de Santa Isabel (Tolima).

La situación se ha vuelto insostenible ya que en una noche devoran cuanto animal encuentran en las fincas de esta zona del parque natural Los Nevados, que está a 7 horas a caballo del perímetro urbano de Santa Isabel.

Con pérdidas estimadas en más de 40 millones de pesos, los pumas han devorado terneros, cabros y ovejos. Tampoco se salvan caballos y mulas que no pasan de un año de nacidos.

“En dos noches me mataron 60 ovejas, 14 terneros y una vaca”, afirmó Ancízar Cifuentes, concejal del municipio y propietario de la finca El Águila.

En Totarito, una zona de páramo habitada por 15 familias, sus habitantes piden ayuda pues “a diario 4 pumas cenan con nuestros animales”.

Esteban Casas, administrador de una finca, relató que dañan los cercados y él los ha visto en el día y la noche merodeando en las montañas.

“Cuando las ovejas balan y los caballos relinchan en mis corrales, salto de mi cama alarmado, pero no puedo hacer nada pues no sé cómo detener a esos animales fuertes y pesados”, aseguró  Esteban Casas y agregó que, para inmovilizar a sus presas, “les clavan los colmillos en el cuello, pero lo sorprendente es que solo se comen las vísceras”.

“El cuero y la poca carne que dejan, no quedan sirviendo  pues todo queda despedazado”, señaló Casas.

Orlando González, propietario de la finca El Bosque, cree que se trataría de pumas concolor, un felino que puede vivir en climas que van desde los tropicales o húmedos, pasando por desiertos y bosques secos hasta llegar incluso a zonas de páramo a 5800 metros sobre el nivel del mar.

De color amarillento, su pelaje es corto y uniforme sin manchas, y tienen figura musculosa con cabeza pequeña y redondeadas”, dijo el campesino.

Afortunadamente no han atacado personas, pero el año entrante, cuando inicien las clases, las familias ya decidieron que no enviarán sus hijos a la escuela.

La confusión es total pero en medio de la incertidumbre los campesinos han preservado las vidas de esta especie declarado en vía de extinción. Sin embargo la paciencia se  agota.

Si los matamos, nos meten a la cárcel, y si dejamos que hagan lo que quieran, vamos a quedar en la quiebra pues aquí vivimos de la ganadería, así como de la cría de ovejos y cabros”, afirmó el concejal Ancízar Cifuentes, quien denunció que “nadie nos ha brindado ayuda eficaz”.

“No queremos hacerle daño a la manada, pero tenemos mucha preocupación de que en cualquier momento ataquen a una persona”, señaló el concejal, quien pidió de manera urgente la intervención de las autoridades ambientales.

La salida ideal, dicen otros campesinos, es que “los capturen y protejan para preservar esa especie” finalizó.

 

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