Más de ‘Cien años de Soledad’, que otro centenario de Ignorancia

IMG-20140427-WA0000A propósito de la muerte del nobel Gabriel García Márquez, me surgen varias preocupaciones, muchas de ellas al pensar: qué será de estas nuevas generaciones en las cuales algunos niños responden que las obras de Gabo fueron Rin Rin Renacuajo, el Quijote de la Mancha y otros escuchan de sus propios padres, exabruptos como que el escritor se va a quemar en el Infierno.

No es de extrañar entonces que en la actualidad estemos entre los últimos puestos en las pruebas PISA (Programa para la evaluación internacional de estudiantes), si nuestra  sociedad  está más interesada en hacer juicios sobre las ideologías políticas que propender por  fortalecer y mejorar la educación en Colombia.

Las cortinas de humo que envían algunos líderes de opinión están enfocadas en atacar a un difunto que no tiene cómo defenderse, argumentando que gastó el dinero que ganó honradamente, sin hacer obras de gran magnitud para su pueblo natal. Surge esta interrogante, el mejorar las condiciones de vida de una comunidad depende de un particular o del Gobierno?

Somos más tolerantes con los políticos que han saqueado el erario, que han enriquecido a sus hijos con zonas francas, que cambiaron la Constitución para poder reelegirse, que sus triunfos militares están enlodados por centenares de muertos por falsos positivos y a esos los creemos más dignos de un Nobel.

Aclaro que no defiendo ni a la izquierda ni a la derecha, cualquier corriente política si se hace totalitaria es igual de nefasta y sanguinaria. La derecha de Hitler o Pinochet es tan nociva como los regímenes impuestos por Castro o Stalin. Y estoy convencido que la educación, la equidad social, la justicia, el endurecimiento de penas para los corruptos, sería la vía para el desarrollo social y económico en mi amado país.

Por más que se firme la paz en la Habana, sucederá lo mismo que con otros procesos. Lo que fortalece las guerrillas es el hambre. Sus comandantes toman Sello Azul al igual que lo hace Santos en Palacio, la diferencia está en que  los soldados y guerrilleros tienen como única alternativa para su subsistencia el colgarse un fusil al hombro y así sus líderes hagan pactos de paz, siempre habrá recurso humano  para crear nuevos grupos insurgentes.

Les digo que prefiero más Gabos que políticos corruptos, su invaluable herencia está en sus grandes obras leídas por todo el mundo, solo pocos han llegado a su nivel: Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Asturias y en el 2010 Vargas Llosa. Solo a él lo han comparado con los más grandes genios de la literatura: Shakespeare y Miguel de Cervantes Saavedra.

En mi calidad de creyente y hombre que tiene la absoluta certeza de la existencia de un Ser Supremo, les digo que prefiero un ateo que no le haga daño a nadie, que un fariseo con hijos viboreznos que dicen amar a Dios pero con sus obras lo aborrecen en todo sentido. Preferiría más incrédulos que puedan llegar a creer algún día en un Topoderoso, que más procuradores, sacerdotes pederastas o fieles religiosos como el León María Lozano  de ‘Cóndores no entierran todos los días’ (Gustavo Álvarez Gardeazábal).

No podemos volver al oscurantismo de la edad media, a la época de la Inquisición en donde el que pensaba diferente era declarado hereje y llevado a la hoguera. Muchos de estos  mártires asesinados sabemos hoy en día los grandes aportes que le hicieron a la ciencia y a la humanidad. Mientras tanto prefiero leer una vez más, Cien años de Soledad y no seguir sumando para un centenario más de ignorancia.

Por: Andrés Leonardo Cabrera Godoy. Comunicador Social

Esp. Educación Cultura y Política