Menos ataques y más propuestas

HIJO HERNANDO HERNANDEZ 02

Camilo Hernández Viana

A pocos días de que se conozcan las personas que ocuparán las curules del Congreso de la República durante el próximo cuatrienio, comprendido entre el año 2014 y el año 2018,  se adelanta, como es costumbre, una carrera intensa entre los políticos colombianos en pro de convencer a la mayor cantidad de ciudadanos que, tanto sus propuestas, como su opción de representación, es la mejor para cada uno de ellos.

En ese orden de ideas vemos como en todos los departamentos de nuestro extenso territorio se adelantan diferentes actividades de campaña tales como discursos en plaza pública, distribución de volantes, publicidad en televisión, radio y prensa escrita, visitas a barrios, entre otros. Pero existe una forma de hacer campaña que, en lo personal, es la de mi mayor agrado, llamado debate político. Aquellos candidatos con las ideas más sólidas y también los que sepan expresarlas de la mejor manera, son los que logran captar la atención del público y de esta forma ganan más adeptos y por ende votos. Sin embargo, en estos escenarios se puede ver un gran número de políticos que por lo general proponen  muy poco y a pesar de ello logran salir de estos con una excelente aceptación del público y hasta se les alcanza a considerar en varias ocasiones como los mejores del debate.

En el ámbito político se ha vuelto costumbre una práctica bastante dañina para los intereses de los ciudadanos: esta se basa en tomar las banderas del inconformismo general hacia el gobierno de turno y hacer un ataque constante en cada acto de campaña a cualquier funcionario público que cause disgusto en la ciudadanía, dejando de lado las propuestas que es lo que en realidad debería importar a la hora de la elección de un candidato.  Esto, como es lógico, hace que los asistentes sientan fervor y aplaudan cada vez más fuerte al candidato, y entre más críticas lance y más ataques realice al gobierno o a sus eventuales contrincantes, más identificados se sentirán los receptores.

Esta costumbre ha generado que cada vez los debates sean más pobres de ideas y que aquellos políticos que tomen una posición neutra y que simplemente se dediquen a trabajar en pro de sacar adelante ideas propias sean tildados de apáticos o simplemente sean ignorados y resulten víctimas de una invisibilidad política producto del enfoque que se está dando a estas elecciones donde todos los medios están centrados en  los ataques entre partidarios del gobierno de turno y sus detractores.

Entonces, este pequeño artículo no es más que una invitación de un joven universitario tanto a los electores, como a los políticos; A los primeros, que busquen en aquellos a los que van a elegir este nueve de marzo, propuestas serias y de calidad que logren incorporar a la política nacional un valor agregado que sirva a la nación y no simplemente que se dejen llevar por la capacidad de atacar sin razón las ideas contrarias. Y a los segundos, para que busquen  trabajar por sacar adelante propuestas que beneficien a la comunidad y a través de estas  ganar el corazón de los electores y no que sus esfuerzos se orienten en hacer ver a sus contrincantes peor que ellos mismo para que así se termine eligiendo al “menos malo”.

Por último, también quiero invitar a los lectores a que se orienten más en realidades que en simples ilusiones, En Colombia nos hemos encargado de elegir a los mejores oradores para los más altos menesteres en vez de elegir a aquellos que con hechos y con trabajo nos han demostrado que son quienes merecen en realidad estar en estos puestos. Es decir “acta, non verba” (hechos, no palabras).

Por: Camilo Hernando Hernández Viana

Estudiante de Administración de Empresas del CESA

Deja un comentario