Miguel Antonio, el ángel de los perros callejeros

Miguel Cardozo. Foto: Archivo particular

Anda por las calles de Ibagué rodeado de sus fieles amigos.

Y siempre andan a libre albedrío, hurgando en bolsas de la basura, comiendo donde les regalan alguna vianda y agua, o yéndose a casa cuando les plazca: “hoy salí con ocho perros, pero tres ya se fueron para la casa, allá me deben estar esperando”, dice un confiado Miguel Antonio.

Con ropa raída y aspecto de indigente recorre buena parte de la ciudad en busca de la caridad humana que le permita a él y a su manada de 14 perros con los que reside, sobrevivir en medio de la jungla de cemento.

No es raro encontrarlo por los lados de la Alcaldía, en el barrio La Pola, o en la calle 15 con carrera Tercera, presidiendo el singular desfile en el que “el mejor amigo del hombre” se roba la atención.

A veces se pone dura la situa, y a duras penas podemos comer los animalitos y yo”, señala Miguel quien tiene familia pero desperdigada por el país y sin tener contacto permanente con ellos.

El salvador de perros, vive en el barrio Libertador, muy cerca del río Combeima y en su cambuche se apretuja con los canes que lo siguen fielmente.

Miguel dice que ha tenido pocos problemas con las autoridades y que unas mujeres a las que no les cae bien le echaron un día la Policía para dejarlo sin sus fieles compañeros: “pero como ellos no son de raza, no me los quitaron”, afirma.

El médico veterinario Hader Celis Ariza, se encontró hace pocos días a Miguel y sus perros y examinó a los 11 ejemplares que lo acompañaban. “Todos en impecable condición corporal, uno solo con un proceso de piel, viven felices, sin encerrarlos, aunque podrían generar problemas”, señaló el profesional.

Don Miguel en el planchón de la Alcaldía. Foto: Hader Celis.

El hombre afirma recoger a los canes abandonados, les da comida y refugio, una noble tarea que deberían replicar los ciudadanos con los animales que deambulan por los barrios de la capital tolimense.

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