Mucho toque – toque y de aquello nada

Luis Carlos Rojas García

Se puso de moda el toque de queda y no solo en Colombia. En países como Canadá, especialmente en Québec, el toque de queda resultó ser la medida por excelencia para frenar el Coronavirus que, a la fecha, se ha convertido en una suerte de asesino serial que no para de asesinar a todo el que se le atraviese, sobre todo, en la noche o, al menos eso parece, sino ¿Por qué pondrían un toque de queda en horas nocturnas?

Pues bien, un toque de queda en un país como Colombia es casi, casi entendible y justificable, ya que no es un secreto que nuestra forma de ser tan folclórica así lo exige, sobre todo, en tiempos de fiestas. Aunque, hay que hacer otro análisis sobre los toques de queda y sus efectos.

Sin embargo, en un lugar como esta tierra del norte no deja de causar cierto resquemor entre la población, mas, cuando el clima no permite que la vida nocturna sea tan prolífera como en el sur; también, porque después de las nueve de la noche difícilmente se encuentra algo abierto y, ni hablar, sobre lo que, por lo general, hacen la gran mayoría de personas en horarios nocturno: trabajar, trabajar y trabajar. Bueno, en todos los horarios se trabaja, pero, de manera inagotable en la noche.

Otro asunto que, sin lugar a dudas, dejó a muchos con incertidumbre de la buena, fue el retorno de los chicos a la escuela. Por tal razón, no fue extraño que más de uno comenzara a preguntarse: ¿Cómo es eso del toque de queda para disminuir el contagio, pero, los niños que son según estudios el vehículo por excelencia del Covid, vuelven a la escuela?

Algunos afirmaron que se trataba de la presión de los padres por querer que sus hijos vayan a la escuela cosa que… o sea… no. Mientras de arriba, dijeron que se trataba de una medida para disminuir los temas de salud mental que, pareciera, es otra cosa seria por estas tierras.

Del mismo modo, anunciaron que, posiblemente en dos semanas, los adolescentes regresan a las aulas porque también con ellos quieren disminuir ese asunto de los problemas de la mente.

Vale la pena recordar que hace algunos meses, en ese ir y venir de hipótesis sobre los lugares que más promovían el contagio, concretaron que los restaurantes y bares eran los puntos de mayor contagio.

Entonces, mandaron a cerrar estos lugares y de paso los pequeños negocios no “esenciales” y hasta las bibliotecas. Curiosamente los centros comerciales no entraban dentro de la medida y eso causó molestias y comenzaron las preguntas.

Luego, el contagio se disparó con el retorno de los chicos a los centros educativos. Fue así como llegaron a la conclusión que posiblemente era en los colegios donde proliferaba el virus; pero, igual los chicos siguieron asistiendo a clases para que sus padres pudieran ir a trabajar. De todas maneras, la economía se tenía que reactivar. Tiempo después implementaron una nueva estrategia. Los estudiantes de secundaria asistirían a clases por grupos, un día virtual, al siguiente presencial y así se terminó el año.

Lamentablemente, las estadísticas no fueron favorables entonces se escuchó decir que la culpa había sido de las personas que en las fiestas navideñas no cumplieron con aquello de quedarse en casa. No importó que muchos fueron denunciados por sus propios vecinos, lo que pareció ser una autentica cacería de brujas. Tampoco importó las elevadas multas que prometieron poner a quienes incumplieran las medidas.

Entonces, algunos medios salieron a criticar la posición flexible del gobierno y sus medidas. Aun así, muchas personas cumplieron, pero, el virus creció y creció al punto que hoy por hoy se rumora que se ha salido de control.

Como sea, las leyes, las multas, los cierres obligatorios y la ampliación de fechas con estas medidas son ya un hecho. Por supuesto, dichas medidas no son propias de Colombia o Canadá, no; en muchas partes de Europa están haciendo lo mismo para evitar que la gente salga, sobre todo de noche y se les aparezca el Covid que, como ya lo dije antes, es una suerte de monstruo nocturno que se despierta tipo ocho pm y tiene toda su maligna actividad hasta las cinco am y de ahí se va a descansar. Cosa que causa algo de jocosidad.

Por supuesto, no podemos desconocer que se está trabajando fuerte para mejorar la situación. No se puede negar que los esfuerzos son enormes, también la contaminación, pero eso es otra historia. Sería irresponsable no admitir que hay dedicación y que la lucha para mitigar el Coronavirus o Covid-19 es titánica aquí o allá; sin embargo, podemos ver que con algunas de estas medidas hay: ¡Mucho toque toque y de aquello nada!

Por: Luis Carlos Rojas García, escritor.

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