Muy relajados

Andrés Currea

 

En las calles y a pesar de las campañas de prevención para evitar el contagio del Covid-19 muchas personas van por la vida sin cumplir las normas de bioseguridad, exponiendo su integridad y la de los demás.

Hay que reiniciar, reactivar la economía, reabrir sectores y tratar de regresar a la vida tal y como la conocíamos antes de la pandemia, pero todo esto sin descuidar las normas de cuidado individual y colectivo. Esta etapa de la vida nos obliga a utilizar tapabocas, lavar las manos constantemente y respetar el distanciamiento social, que cada vez se respeta menos.

Los esfuerzos en el caso regional de la Gobernación del Tolima y local la Alcaldía de Ibagué, para que no aumenten los contagios y muertes, se pueden esfumar si no hay una responsabilidad de cada ciudadano en cuidarse y cuidar a los demás. No es posible que haya personas que no utilicen tapabocas, que sigan reuniéndose como si no estuviera pasando nada y peor aún que participen de fiestas y eventos sociales de todo tipo.

La Policía no da abasto con tanto requerimiento, el sancionar se ha vuelto en el pan de cada día y las excusas van desde las más audaces a las inverosímiles e hilarantes. No es posible que se tenga que multar a las personas para que se cuiden y eviten enfermarse, les están salvando la vida y la de sus familiares y aún así protagonizan duros choques con la autoridad por lo que consideran injusta sanción, ¡Qué tal!

También hay locales comerciales que no cumplen con las normas y se convierten en riesgosos espacios. En algunos no exigen el pico y cédula, no hay desinfección de manos ni pies y mucho menos distanciamiento social. Esto a oídos de las autoridades que entendemos hacen todo lo posible, pero la irresponsabilidad de muchos es a veces difícil de contener, sancionar y poner en regla.

Acá el mensaje es claro, las personas deben ser responsables, acatar todas las normas de bioseguridad, cuidar su entorno, dejar el pensamiento relajado, que lo que provoca es riesgo de infección, dejar a un lado frases como “¿usted conoce a alguien que tenga covid?”, para minimizar el impacto y gravedad de la enfermedad, o “eso no pasa nada, yo me cuido, hagamos una reunión y nos tomamos algo”, en clara contravía de las medidas para evitar el contagio.

La responsabilidad está en sus manos y no sólo con lavarlas, es tener conciencia de cuidado y respeto por los esfuerzos gubernamentales para evitar que la pandemia avance y tengamos que lamentar sus nefastas consecuencias.

Por: Andrés Currea Hernández
Comunicador social – periodista

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