Naufraga la zona franca de Ibagué

Diseño virtual de la zona franca. Tomado de Internet.

Falta de voluntad política deja morir fuente de empleo y desarrollo.

A más de 10 años después de su anuncio, se conoció que los socios de la zona franca renunciaron ante el Ministerio de Industria y Comercio a ejercer a la gestión de la misma que hubiese generado 900 empleos directos y más de 2.500 indirectos.

La zona franca, concebida durante el mandato del alcalde Jesús María Botero (2008 – 2011), fue concebida para aprovechar la conectividad de Ibagué, desde el centro del país y mover mercancías hacia otras regiones de Colombia, generando de paso, desarrollo y empleo para la región tolimense.

Ibagué está en el corredor Buenaventura –Bogotá, por donde se mueve el 70 % de la carga de importación que realiza Colombia, situación estratégica que buscaba aprovecharse.

Algunos culpan al actual Concejo de Ibagué, y al del periodo pasado, de no gestionar los proyectos de acuerdo para lograr la exoneración de impuestos necesaria para que llegaran las grandes inversiones a la capital tolimense.

Lo mismo podría decirse de la actual administración de Guillermo Alfonso Jaramillo y del exalcalde Luis H. Rodríguez, quienes debieron también presentar las iniciativas de exenciones tributarias de predial y de impuesto de industria y comercio.

La misma crítica podría extenderse hacia los gremios económicos y sectores empresariales que permanecieron pasivos a lo largo de los años.

La zona franca de Ibagué que comenzó a construirse, y alcanzó, según estimativos, una inversión privada de 40 mil millones de pesos. Cuenta con 23 hectáreas de extensión y está ubicada a 18 kilómetros de la ciudad. La inversión final de firmas como Latinco, Ramiro Pérez. Gabriel Peñaloza, o William Vélez, alcanzaría los 100 millones de dólares.

Habrá que esperar por otros empresarios, otras voluntades (políticas y privadas) para generar desarrollo, empleo y emprendimiento en la capital tolimense.

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