Negra navidad para los entrenadores y monitores de Tolima

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No paran las ‘hazañas’ por parte de Indeportes, la entidad que administra el deporte tolimense.

Todo parece indicar que la navidad de muchos monitores y entrenadores del Tolima estará manchada por la ineficiencia del grupo de metodólogos expertos y parte administrativa de Indeportes Tolima.

Desde que inició el año 2016 y hubo cambio de administración, debido al comienzo de un nuevo gobierno político, las cosas arrancaron mal para los entrenadores. Si bien es cierto que todo queda aclarado desde el mes de octubre cuando se parte la torta burocrática y se sabe qué personaje va a quedar en cada una de las dependencias descentralizadas del gobierno de turno, sumado a ello quienes van estar acompañando a ese futura administración, los que menos se tienen en cuenta, en el caso deportivo, son los directores técnicos y monitores que vienen hacer la razón de ser de un ente administrativo deportivo.

El capital humano es el más relevante para tener resultados deportivos”.

Los entrenadores fueron contratados en el mes de abril con un suscrito de seis meses con la excusa de que iban a ser prorrogables. Sin embargo, pasados esos meses dicha promesa verbal no se cumplió y los directores técnicos se les acabo el contrato, quedando cesantes a mediados de octubre del presente año, obligándolos a trabajar gratis por varios días a través de metodólogos, con la excusa de que iban hacer compensados con un nuevo contrato a partir del primero de noviembre.

Efectivamente, los contratos de muchos entrenadores y monitores quedaron suscritos a partir del primero de noviembre. Sin embargo, las cosas no iban a tener un buen final.

Según fuentes entrevistadas por este medio, lo peor de esta situación negra para muchos entrenadores que aspiraban tener su sueldo digno antes de la navidad y fin de año, fue la noticia recibida la semana anterior cuando les exigían pasar papeles para el cobro de los meses de noviembre y diciembre antes del 27 de este mes, con la sorpresa que les iban a pagar la segunda semana de enero.

Muchos de ellos sorprendidos por esta denigrante situación, alzaron su voz de protesta pero fueron cuestionados por metodólogos del instituto, diciéndoles que era como una especie de ahorro para el próximo año sin tener presente que muchos entrenadores y monitores tiene solamente ese trabajo.

Aquí queda evidenciado la improvisación con que se maneja el deporte tolimense, cuando año tras año los entrenadores siguen siendo tratados de una manera déspota, sin tener presente que ellos son seres humanos con múltiples necesidades que al parecer a las administraciones de turno no les parece importar.

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