Noticieros nacionales, noticieros policiales

Mujeres-haitianas-se-forman-en-Colombia-para-ser-policías-en-su-paísLos policías son los más salientes protagonistas de la noticia, al lado de los delincuentes o infractores del video y de las notas en directo, post captura o post sanción.

Es frecuente que los noticieros nacionales de franja triple A sustituyan la investigación periodística directa con videos procedentes de cámaras de seguridad, algunos editados, otros no. Estas piezas, al mostrar en detalle la actuación “real”, no teatralizada, de los delincuentes, parecen ofrecer material fresco cada vez.

Pero la frescura es falaz. Más de una vez aparecen refritos ya vistos en días o semanas anteriores, o en el espacio de la competencia. Y otras veces los modi operandi, no los actores, son los mismos. Así se comprueba la vieja observación de Pierre Bourdieu de que la información en las TV-noticias es circular y reducida a los mismos pocos temas, como si los directores se pusieran de acuerdo.

Como la lógica del infoentretenimiento pide que las “noticias” vengan acompañadas de entrevistas individualizadas, de personajes en vivo y en primeros planos y es imposible hacerlas con los delincuentes en acción, aparece, también de manera obsesiva, la contraparte policial. No la de los agentes rasos que hacen el trabajo arriesgado sino, por disposición institucional, la de los comandantes.

Haga el lector por una semana ordinaria (no marcada por eventos inesperados) un conteo sistemático de estos noticieros y concluirá que los policías son, efectivamente, los más salientes protagonistas de la noticia y comentario nacional, al lado de los delincuentes o infractores del video y de las notas en directo, post captura o post sanción. Si alguien juzgara la realidad nacional por este contenido, concluiría que estamos en un país de cafres fuera de la ley y de agentes que buscan someterlos.

No tengo nada contra la institución policial, al contrario, merece felicitación por sus actuaciones y porque se economiza el trabajo de tener noticieros de televisión. Alguien les hace el trabajo. Lo que necesitan es proveer buenos videos que sirvan, a la vez, de publicidad institucional. Es decir, hacen negocio redondo.

Una forma de batiperiodismo

Hace unos meses Omar Rincón opinaba que la noticia en el país tiene “poco rating, mucha farándula y poca realidad de lo importante”. Descartaba a RCN y Caracol como fuentes para estar informados y apuntaba a CM&, Noticias Uno, Citynoticias y Especiales Pirry como sitios para ver algo de opinión pública, debate, denuncia y premios.

A pesar de sus intentos recientes de poner la noticia “en contexto” y cambiar formatos, parece que con los dos noticieros triple A nos movemos, y nos moveremos quién sabe hasta cuándo, en el campo del infoentretenimiento con su estereotipado estilo. Ha sido caracterizado como mezcla, en dosis varias, de elementos como búsqueda de impacto, espectáculo, frivolidad, visualidad, conexión directa, fragmentación, efectos especiales de sonido e imagen, autopromociones, cebos, descontextualización, sentimentalismo, emotividad y alarmismo. Todo ello alrededor de temas preferidos como crímenes, desastres y miedos sociales.

En el contexto anglosajón esta combinación de formas y fuentes ha sido estudiada como tabloidization, infotainment y churnalism, términos aplicados no sólo a la prensa escrita, sino a los otros medios. Se ha insistido en que el sensacionalismo amarillista, la trivialización, el consumismo y el procesamiento express de materiales preexistentes para hacer noticias han tenido de tiempo atrás notables réditos en la balanza comercial. Algún crítico opinó que con el churnalism comenzaba el suicidio lento del periodismo tal como hasta ahora se ha practicado.

La anterior tendencia y el notable cambio en los medios de comunicación en red ponen en efecto un enorme reto al periodismo tradicional. La gente con los nuevos medios se está convirtiendo en comunicadora y hace posible la utopía de tener un intercambio de doble vía que hasta hace poco era controlado por unas élites económicas y tecnológicas cubiertas por el nombre de ‘los medios’.

Los últimos acontecimientos de Venezuela dan una innegable demostración. El libro de Nick Davis Flat earth news (2008), sobre las responsabilidades éticas del periodismo tradicional, levantó una roncha que todavía sigue picando, como años atrás lo hizo el librito de Pierre Bourdieu (1996) sobre la televisión. Al comentar sobre el neologismo churnalism (batiperiodismo = hacer como con batidora una noticia a partir de materiales varios preempacados), Davies da como ejemplo un estudio hecho por un colega suyo en Inglaterra. Halló que de 2.000 reportes analizados, sólo 12% estaban respaldados por investigación directa de los periodistas del medio, 8% generaban dudas y el 80% restante estaba parcial o totalmente basado en material de segunda mano metido en la batidora.

Con información: El Espectador.