Nuevas figuras de la política: con las mismas mañas de siempre… o peores

Lisandro Trujillo Cendales. Imagen: tomada de Facebook.

Descubierto el voltiarepismo del concejal Lisandro Trujillo.

Esto porque aunque la lista del partido ADA que arrastró la curul del cabildante (con setecientos y pico de votos), había generado expectativa y fervor ciudadano, incluso en una nueva esperanza en las formas y maneras de ejercer la política en la capital tolimense.

Pero a pocas semanas de la elección de octubre se empezó a ventilar que Lisandro Trujillo había hecho acuerdos ocultos con la Casa Barreto, y con el alcalde Andrés Hurtado; lo que este negó (otra evidencia de su sinuosa catadura moral) en entrevistas, redes sociales y a quien quiera se atreviera a preguntárselo.

Pero con la elección de contralor quedó claro que Lisandro Trujillo estaba, no en la línea de su padrino y mentor político (el excandidato y ahora concejal R.D. Correa), sino con el grupo que prefirió votar en blanco ante el retiro del candidato del barretismo Edwin Caicedo Prada.

Es más que diciente la posición del otro concejal de ADA, que votó por Leidy Perea, lo que evidencia que al interior de dicho movimiento, no hay unidad de criterios, de bancada, ni mucho menos de coherencia política, ya que los dos cabildantes van por caminos separados.

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Como si fuera poco, circuló en redes sociales un video en el que Lisandro Trujillo Cendales sostiene un encuentro con el alcalde Hurtado, hablando al oído y con la confianza que solo pueden otorgar el compradazgo, los acuerdos políticos subrepticios, donde una cosa es la que se dice al público, y otro es el accionar del dirigente, con la credencial en la mano.

Además, se conoció que a Lisandro Trujillo lo asesora y le da manejo a su grupo de colaboradores de la Unidad de Apoyo Normativo (con amplia disposición para la contratación), el conocido personaje de la comarca, Eduardo Fandiño, que ha militado en varias camarillas y grupos políticos y ha ‘pelechado’ en contratos públicos desde hace años en la región.

Fandiño ha estado con el senador conservador Sammy Merheg, con el que contrató en la Universidad del Tolima; con el representante del partido de la U, Jaime Yepes; también anduvo con Yuli Porras de Yepes; y en la campaña a la Alcaldía se le pegó como rémora (sin votos y echando carreta) al periodista y ahora concejal Rubén Darío Correa.

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Parece que la esperanza de cambio, por lo menos de figuras y nombres, en ADA podría venir de la mano de una querella judicial que busca decretar la pérdida de la curul para Trujillo, por incapacidad mental y otras consideraciones, ya que se le pensionó por supuestas desviaciones de la conducta y de la psiquis, a su paso por las Fuerzas Militares.

En conclusión: el cambio no arriba a la política ibaguereña por más que se cambien de caras o roten las curules. Razón tenia Jorge Eliécer Gaitán cuando vaticinó: “los mismos con las mismas«.

Este es un editorial del director de A la luz Pública.

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