P-q equina S.A.

Luis Carlos Avendaño

Luis Carlos Avendaño

“En P-q equina S.A. nuestra razón de ser, de vivir y de morir es usted”. Con ese lema tramador su merced queda encantado de esta fabulosa empresa –en la que usted muy posiblemente trabajó, trabaja o trabajará-. El gerente de la empresa, aun cuando cuenta con muchos títulos universitarios es una verdadera “belleza” –entre otras, él dice que no es sabio tratar bien a la gente para que le funcione y lo peor: pareciera que algo tiene de razón-. Por supuesto, todo el mundo adula a este señor gerente, a quien algunos sí quieren de manera sincera pero más de uno lo relaciona con aquella recordada cumbia que en uno de sus apartes dice: “a las 10 de la mañana llega el hijuetuta sin saludar, diciendo trabaje amigo que este negocio es para entregar…”.

En P-q equina S.A. confirmarás que ningún sueldo sirve y tú y los otros trabajadores terminaran tarde que temprano vendiendo calzones, bizcochos calentanos, pulpa de fruta, rifas, ropa de catálogo o platería y/o participando en una cadena mensual de 50 o 100 mil pesos y hasta más, todo depende de tu salario. Para qué, siempre encontrarás en P-q equina personas con principios morales, amigos que pertenecen a una religión de manera sincera y aunque parezca raro: tratan de vivir como buenos cristianos, sin fregarle la vida al prójimo. Hallarás gente noble, sincera, con muchas cualidades, artistas de toda índole, que no se amargaron por no haber llegado a ser músicos profesionales, por ejemplo, pero cumplen ese sueño partiéndose la mula para ver el cumplimiento de ese proyecto en “sus hijos”.

En lo que respecta a la inducción a los jóvenes que ingresan a la prestigiosa empresa, a las directivas y a la oficina de Talento Humano se les olvidó indicarles que en la fiesta de fin de año de P-Q-E , deberían acordarse de un tal Carreño –no es un reguetonero ni un maloso que trabaja en una novela turca que dan por las tardes en la tele- y les vendría muy bien sacar a bailar a las señoras mayorcitas, pues ellas no bailan solas sea como sea, han dejado parte de su vida en el sitio de trabajo.

Hablando de esas famosas fiestas (empresariales), allí se suelen hacer homenajes a trabajadores que pronto serán pensionados, quienes durante 40 años de camello pudieron haber dado un poquito más en su quehacer diario pero se aguantaron las ganas. A ellos, normalmente se les pide que, en el momento del homenaje de despedida digan unas palabras y entonces es factible escuchar algo así como: “que mi Dios me los bendiga, siempre los llevo en mi corazón, ustedes fueron mi segundo hogar, y recuerden, en lo que pueda servirles desde otras instancias, con mucho gusto a la orden”. La cuestión es que si no sirvieron pa’ remedio como compañeros de trabajo. Menos después de que la empresa les diga: hasta la vista baby.

Bueno todo será pero en P-q-equina no es que se gane del todo mal, lo que pasa es que se sufre un poquito, ero tan solo un poquito no más por ser cucho o cucha –la edad dorada, la edad del esplendor-, por ser diferente, por no saber aparentar, por no saber ser hipócrita, por no tener para la lipo o para mandarse a poner puchecas; por evitar el chisme, por no estar a la moda, por no tener el celu con la última tecnología, por los gustos musicales, etc.

Nuestra afamada entidad tiene algunos hijos con cuadros asociados a la depre, bipolaridad, y verborrea entre otros, producto, en parte, del muy pero muy pesado ambiente laboral donde se la pasan la mayor parte del año –sin contar el trabajo que deben llevarse a casa-, allí muchas personas quisieran botar la toalla, pero las culebras no se lo permiten. Es curioso que empleados con las condiciones arriba descritas, usualmente son quienes más aportan en su trabajo, dan ideas creativas, soluciones inimaginables a problemas varios, etc. Muchos de esos camelladores estigmatizados han sido víctimas de carteles, perdón, de grandes laboratorios de drogas lícitas (sin la i al principio) a nivel mundial, básicamente han sido tomados como conejillos de indias.

P-q equina S.A. tiene todos los certificados de calidad, habidos y por haber, pero el de calidad humana, por más dinero que tenga…le ha quedado difícil de conseguirlo. Eso sí, el video institucional es una obra maestra, todo el mundo sonriente, pues la solidaridad, el sentido humano, la cortesía, la amabilidad, entre otros, son los valores principales.

Muchos de los asalariados de nuestra querida compañía en verdad, están agradecidos por la oportunidad laboral, no sabían que era un infierno pero peor es estar en el pavimento, y cuando les queda tiempo, a pesar de estar en su jornada laboral, y cuando no están al alcance de las cámaras que hay por doquier vigilándoles a toda hora, en todas partes, hasta en el baño, entonces usan esa válvula de escape llamada Facebook o el Whatsapp entre otros para relajarse un poco y comenzar a buscar la manera de emigrar a otra empresa que sea diferente, es decir para cambiar de empleo, de trabajo y por consiguiente: seguir en las mismas, y así estar a tono con otro lema de la empresa: en P-q equina, siempre cambiamos, para seguir igual.

Por: Luis Carlos Avendaño López, docente de inglés.

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