¿Peligra laicismo de la educación superior en Ibagué?

Padre Harold de Jesús Castilla, izquierda; padre Jaime Alberto Buenaventura, derecha.

Religiosos llegan a niveles directivos en universidades locales.

Primero fue el sacerdote Jaime Alberto Buenaventura Monsalve, quien desde el 2016 dirige la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, Unad, Cead Ibagué.

Y esta semana se conoció del nombramiento de Harold de Jesús Castilla Devoz como nuevo rector de la Universidad Uniminuto, quien reemplaza a Leonidas López Herrán, quien por seis años estuvo al frente de la regional Tolima.

En este último caso, la universidad está adscrita a la comunidad eudista, que en Colombia es conocida por la obra social de El Minuto de Dios, y de recordados sacerdotes como el padre Rafael García Herreros.

Si bien cada institución es autónoma en sus nombramientos, no deja de preocupar que pueda perderse el laicismo de la educación en Colombia, es decir, separada del credo religioso; y más concretamente en la capital tolimense.

Yo soy agnóstico y me preocupa que en la universidad en un momento dado se impongan obligaciones religiosas como ir a misa o rezar el rosario. Hasta ahora lo máximo que he visto es el rezo de la novena de aguinaldos en diciembre. En este país la Constitución garantiza la libertad de cultos”, dijo un estudiante de la Unad que prefirió la reserva de su nombre.

Este medio aclara que no está en contra de los sacerdotes católicos en puestos directivos de las universidades, ni ha recibido quejas de imposiciones religiosas o constreñimiento en dichas instituciones educativas. El artículo tiene el solo interés de llevar a la reflexión a cada quien.

¿Qué es la educación laica?

Según el diccionario de la RAE “el concepto de educación laica es aquel que hace referencia al tipo de educación que no se basa en ninguna doctrina religiosa o credo y que podrá estar gestionada e impartida por parte del Estado o por alguna institución académica de índole privada.

La función principal de la educación laica es la de igualar los conocimientos y las posibilidades, sin discriminar a los jóvenes y niños por el credo o creencia religiosa que ostenten ellos o sus familias.

Se trata de un tipo de educación que está orientada a toda la población, sin entrar en la realización de diferencias al respecto de lo que creen en materia religiosa, o si en su defecto deciden no creer en nada”.

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