Por qué no voté por Petro ni por Duque

Juan David Gómez

Consideraciones acerca del voto en blanco.

Debo arrancar esta columna advirtiendo que mi postura la medité todos los 18 días de la segunda vuelta, de andariego conversé con “petristas” para hacerme a la idea de comprender sus razones y hasta en un acto de democracia intercambié opiniones con “Duque-uribistas” que me tope en el camino, para los que elegimos a Fajardo como opción en primera vuelta, sin presiones y participamos en su campaña desde hace aproximadamente dos años era claro que Fajardo tenía opciones reales de ganar la presidencia, además que representaba lo que siempre queríamos ese grupo para Colombia. Existió la misma conversación con amigos que apoyaban a Fajardo y literal como en la metamorfosis el mismo 29 de mayo me anunciaron votarían por Petro o Duque indistintamente.

“La segunda vuelta tiene ese objetivo o elegimos a Duque o nos vamos con Petro, ese voto en blanco no sirve, no cuaja, es un voto más por Duque, se lo suman a Petro, es inútil, es una posición tibia, es darle un portazo a Colombia, no entienden el sentido se la segundo vuelta, es porque Fajardo su “jefe” se los dice, es otra manera de polarizar hacía el centro, si Fajardo hubiera pasado los “Petristas” estaríamos con ustedes, ustedes serán los responsables del uribismo fase tres, ¿Cuánto les pago Duque?”

 Esas son algunas de las opiniones que conocidos exponían frente a las personas que se decantaron por el voto en blanco, pero frente a los que aún no tomábamos partido la respuesta fue la misma, es decir, el problema del uno era que llegara el otro, una dicotomía que yo ya advertía desde hacer mucho, la del castrochavismo vs la lucha contra la corrupción y el clientelismo. ¿será que muchas personas votaron presionadas por estos miedos? Lo que escuché todo el tiempo fue eso, por esta razón creo que si bien muchos votantes eligieron por convicción a uno u otro candidato no deja de sorprenderme que un buen grupo acudió a las urnas gobernado por esa firme convicción de que el otro no quedara.

Las propuestas en estos 18 días también variaron, los candidatos querían abandonar las posiciones que antes habían asumido férreamente, Iván Duque dejó de hablar acerca de la buenas cosas de Uribe, aceptó apoyos corruptos muy silencioso y terminó negándose a participar de los debates porque consideraba se habían hecho suficientes y por el otro lado, Gustavo Petro era el más conciliador, recibió el apoyo de Partido Verde o mejor del ala verde que representa Claudia López y Antanas Mockus pues una gran mayoría siempre tuvo el yugo de apoyar a Fajardo por compromiso de partido pero realmente estaban de voz con Fajardo pero de acción con Petro.

El voto en blanco tuvo referentes, pero no propiamente un proselitismo guiado Jorge Enrique Robledo, Sergio Fajardo y Humberto de la Calle asumieron en el caso del Polo, resaltar la votación en primera vuelta de Fajardo, descartar al candidato del Centro Democrático como una opción, la mayoría votó por Petro y en un amplio sector existirá el voto en blanco. Robledo además expuso sus razones.

Sergio Fajardo le salió al quite a los candidatos manifestado que por coherencia como lo mantuvo en campaña no se sentía representado en los extremos pero se refirió a sus votantes como ciudadanos libres y dio vía libre para que las personas optaran por el camino que mejor les pareciera, aquí sus motivaciones y finalmente Humberto De La Calle los realizó mediante una carta que motiva algunas razones del voto en blando pese a la decisión del Partido Liberal, acá la imagen con sus consideraciones.

Tanto ellos que dijeron desde el primer momento, como quiénes quisimos demorar la decisión personal, terminamos escuchando las mismas razones de lado y lado, el voto en blanco entonces desató toda serie de ofensas y reclamos en la vida secular, pero también en las redes sociales. Mi aptitud de silencio tanto en redes como con mis compañeros y en ocasiones la desesperada respuesta de no votar por ninguno caldeaba la discusión y me ponía en el centro de esa antiquísima práctica de presionar para convencer, esa precisa práctica de presión, la detesto, he dado muchas discusiones siempre que se quiere hacer percibir que no existen aparentemente alternativas, peor aún cuando eso se motiva para el beneficio de un sector.

Finalmente acabó esta elección el 17 de junio de 2018 salí de mi casa muy temprano, me confié de tener la decisión de voto en blanco decantada, pero en la urna aún seguía cuestionándome acerca de porque no fue fácil para mi tomar partido en esta elección, demore lo obvio marque el blanco y un mensaje dentro del recuadro que decía “sea el que fuere por favor, gobierne para toda Colombia” así también por la presión del tiempo abandoné la urna y finalizando el día domingo el ganador era Iván Duque.

Quiero felicitar a todas las personas que como yo participaron en los 32 departamentos de las distintas campañas, cada uno tuvo desde el comienzo sus motivaciones y principios para apoyar al que mejor lo representara. Nos quedan aún muchos retos como sociedad y un aprendizaje para las dos campañas, en este país a todos no nos convencieron en la segunda vuelta, la presión no puede un método de convencimiento, ni las personas como un número para los cálculos electoreros, tampoco podemos afirmar como lo hizo Ángela María Robledo que los que votaron en blanco fueron los grandes derrotados de la contienda electoral como Fajardo Robledo y Humberto De La Calle.

La explicación es que no existió movilización por el voto en blanco, nadie le hizo campaña a esa opción, los líderes solo dijeron que se decantaban por una opción, pero finalmente todos los líderes obligaron a los ciudadanos a pensar y muchos se dejaron seducir y en un convencimiento tomaron partido.

Finalmente, si la campaña fue difícil, más lo será el gobierno. Las presiones continúan y los que tomamos la opción de votar de esta manera esperamos un gobierno para todos y con el fortalecimiento del nuevo centro y la izquierda proponer un reto que es participar, dejar de quejarnos y hacer política, ejercer el control político y descubrir esos nuevos liderazgos que reemplace a los mismos con las mismas en los distintos partidos.

Por: Juan David Gómez González, abogado de la Universidad de Ibagué, profesor catedrático y coordinador de proyectos de la misma institución.

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