Postal de navidad: el pacto de los atrabiliarios

Existen muchas formas del poder, de eso está llena la historia y de lo que de ella se nos ha implantado mediáticamente, respecto lo que se supone sucedió realmente.

De todos los poderes en Colombia, el de los subterfugios, es decir el de los efugios o de la evasión para asumir la propia responsabilidad, es la razón de ser de quienes por medio siglo sitiaron a este país, para beneficio propio y de sus hordas.

Por ello si algo trajo el Acuerdo de Paz de la Habana, fue que tras disiparse momentáneamente el humo de la guerra, los reyezuelos de las hordas se vieron obligados hoy a (re)inventarse más y mejores maneras para excusar su propia responsabilidad en alimentar la máquina de guerra, mientras usurpaban tierras, presupuestos y municipios enteros.

Esta navidad de 2018, imprime una postal (de muchas) sobre dicho poder del evadirse, del subterfugio.

Detrás de los capataces del odio del uribismo o de Cambio radical, o detrás de las decenas de miles de soldados, policías, guerrilleros y paramilitares mutilados o en medio de su cadaverina aun olorosa  entre caños, selvas y laderas, se esconden los reyezuelos y sus hordas.

Estos reyezuelos del subterfugio, tienen a su favor la maquina mediática, la cual como a la de la guerra, no cesan de alimentar.

Sin embargo, como todo poder, el de los reyezuelos del subterfugio tiene su talón de Aquiles: los atrabiliarios.

La atrabilis o bilis negra, distanciándose de la hipótesis de los cuatro humores para los griegos, califica adjetivamente el genio destemplado y violento de quien le ostenta.

Y solo tres (de muchos) atrabiliarios reyezuelos del subterfugio, parecieran haberse conjuntado este año, para reiterarnos el consabido “ustedes no saben quién soy yo”, preciso poco antes que sus hordas inunden de humo nuevamente a Colombia.

El sub secretario matoneador de periodistas amanuense del poder político en pleno, el cínico empresario y despótico ministro o el recién salido de la caverna de la misoginia y la homofobia empresario de espectáculos deportivos, apuntan todos para una postal (de muchas) que nos recuerda en vivo y en directo, de que está hecha la reciente historia de Colombia con sus ocho millones de desplazados, 175 mil desaparecidos y 250 mil muertos por la guerra.

Mas como es tiempo de navidad, de buenos deseos, el de este 2018 para 2019, será que los reyezuelos del subterfugio que se escondían mediáticamente entre los humos del combate, se inunden de miles de sus atrabiliarios y como sucede con sus pares antropófagos, terminen digiriéndose entre ellos mismos.

Qué mejor regalo para todos, todas y todxs.

Por: Luis Orlando Ávila Hernández, Ingeniero agrónomo, propietario de la ex Tienda Cultural La Guacharaca.

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