¿Quién quiere ser tolimense?

DIEGO JIMENEZ

Diego Jiménez, columnista.

Vamos a ver. Muchos hemos dicho que el departamento del Tolima podría estar mejor si nosotros los habitantes: aprovecháramos la posición geográfica,  eligiéramos dirigentes sin maquinarias y no fuéramos perezosos. Estas y otras razones hemos esgrimido para argumentar el por qué de nuestro precario protagonismo  en el país.

Pero la que más me causa intriga es “el tolimense es muy envidioso”. Seguramente usted también ha escuchado esto, o ¿lo ha dicho?  Hace poco leí un comentario en la red social Facebook, que rezaba “tolimense come tolimense”, al referirse al ataque que nos hacemos entre paisanos. Lo que me inquieta no es la frase, la he escuchado bastante, es ¿por qué casi todas las personas con quienes se aborda el asunto, hablan en tercera persona de la “envidia tolimense”? Lo pregunto, porque es a las mismas personas a quienes se les escucha abundante crítica hacia su competencia.

Si en el Tolima hubiera…  El Tolima debería…

Si casi nadie se incluye al referirse a palpables encrucijadas,  entonces debe ser que en realidad los tolimenses no somos envidiosos. Puede ser un mito urbano, de esos que tanto se escuchan en la villa musical por parte de los sabios transeúntes, y que explican el abecé del departamento. No en vano, creemos saber el por qué de nuestro pasado y el cómo de nuestro futuro; pero no nos detenemos en nuestro presente a reconocer y superar los errores individuales, que de uno en uno, suman y consolidan eso que tanto criticamos y atribuimos de ser culpable de: por qué el Tolima no está mejor.

Directa o indirectamente, no ataquemos el progreso que llega a la región. No agredamos los eventos regionales y nacionales que ponen a ‘sonar’ la ciudad; los centros comerciales que empiezan a  aportar; colegas que se destacan y personas con iniciativas. A no ser, que su actuar sea merecedor de crítica, pero ojalá argumentada y constructiva.

Pienso que es sano reflexionar sobre: la forma como los antioqueños trabajan en equipo; su sentido de pertenencia con todo lo que hay en la ciudad, y cómo las instituciones cooperan, verdaderamente articuladas. Sé que muchos discrepan de la admiración hacia los paisas, pero apelo al léxico del marketing, en donde a dicha admiración se le denomina  benchmarking: aprender de las mejores prácticas.

Creo que el Tolima es mejor si yo…

¡Hagamos el ejercicio paisano! En tiempo presente y en primera persona.

Por: Diego Jiménez Agudelo, periodista.

Formación profesional en Comunicación Social, Relaciones Públicas y  Social Media.

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