Renunció el polémico gerente del Banco Popular en Ibagué, Héctor Marín

Héctor Marín. Foto: El Nuevo Día. Diseño: AP

Héctor Marín. Foto: El Nuevo Día. Diseño: AP.

El directivo deja el cargo en medio de un mar de cuestionamientos. 

José Héctor Marín Páez, renunció a la gerencia del Banco Popular en la capital tolimense, según se ha confirmado.

El gerente, había estado en el ojo del huracán por un entramado de negocios que montó junto con familiares suyos, beneficiándose de la educación en Ibagué, y en otros sectores.

Razones sociales como Funimedes, Funcolombia, y Asevinal, están siendo examinadas con lupa por parte de la contraloría y otros organismos de control.

El diario El Nuevo Día ya se había ocupado en varios informes de los negocios de Marín. La semana anterior el tema llegó hasta la plenaria del Concejo.

El periódico indicó que “el concejal Pedro Mora Quintero ha denunciado prácticas corruptas en la contratación de personal docente para las instituciones educativas rurales en Ibagué, que vendrían desde la anterior administración municipal. 

Según denunció en la plenaria del Concejo, todo apunta a un posible favorecimiento y ventajas al operador Funimedes ‘por pagar una de las deudas electorales’. 

‘Estamos en manos de la representante (Ana Cristina Zárate) de una institución contratante, quien es la compañera de un señor (José Héctor Marín) que hace parte de una entidad bancaria, que tiene sometido a este municipio a todo lo que él quiere hacer’, aseguró Mora. 

El cabildante sostiene que Funimedes ha logrado extenderse a pasos agigantados, pues tiene control en alrededor de 63 sedes tanto en lo académico, administrativo como en la matrícula, información que solo puede ser recepcionada por el ente territorial”.

También se le cuestionó a Marín la compra de una finca en el corregimiento de Toche, por menos de 40 millones, y que terminó revendiendo al municipio por más de 1.080 millones, en una supuesta zona de mitigación con la que se beneficiaría la ciudad.

En esa operación, la familia que ocupaba el predio, denunció haber sido desplazada a la fuerza. El negocio, fue aprobado por el entonces secretario de Desarrollo Rural Ramiro Arciniegas, pero hoy, tanto Marín como Arciniegas, siguen campantes y sin dar las debidas explicaciones a las autoridades.

Otros informes periodísticos señalan que las administraciones departamental y municipal le han entregado a Marín, o a empresas controladas por la familia de este, contratos en cuantía de 30 mil millones de pesos.

Diversas voces en la ciudad señalan que José Héctor Marín Páez era el gran financiador de campañas electorales, y que los gobernantes locales llevaban años devolviéndole el favor, otorgándole millonarios contratos y contratando con el Banco Popular o entidades del Grupo Aval, los millonarios cupos de endeudamiento que cada tanto suscribe la Alcaldía de Ibagué para distintos propósitos.