¿Representa el cambio el candidato de Uribe?

El problema no es la derecha en Colombia sino las familias que la representan

Está claro que en Colombia, terminada la emancipación de América Latina, y desde el inicio de su vida republicana hasta hoy, ha gobernado la derecha oficialista pintada de azul o de rojo. Es por eso importante hacer un repaso por la historia para entender los problemas de fondo y no de forma en el país.

Con la independencia vino la Gran Colombia, y una vez disuelta, los revolucionarios hombres criollos terminaron discutiendo por el poder y la forma de concepción del Estado y de ahí cuajaron los partidos tradicionales Liberal y Conservador. Con los años, luego de fuertes gobiernos militares, en donde el pueblo no tenía derecho al sufragio (solo las élites) se fue consolidando la oligarquía que nos gobierna hasta la actualidad.

Pasamos a ser en su orden: Nueva Granada, Confederación Granadina, Estados Unidos de Colombia, y República de Colombia. La historia nos cuenta que siempre hemos estado en manos de azules y rojos con sus respectivas hegemonías en el tiempo, siendo la gran mayoría oficialistas y cómplices del sistema de opresión a los más débiles.

Algunos gobiernos fueron un poco más benevolentes, por ejemplo en el año 1851 en el mandato del general liberal José Hilario López, se abolió la esclavitud luego de varias luchas. Sin embargo, el sufragio era excluyente y un derecho reservado para los ricos. Solo hasta 1936 los hombres pobres pudieron votar y las mujeres hasta 1954, en el gobierno de Rojas Pinilla.

Aunque las tendencias socialistas existen desde hace muchos siglos, solo hasta después de la Revolución Industrial a través de los estudios científicos de Engels y Marx, se logró conocer a fondo lo que implica la ideología. Es importante recalcar, que gracias al marxismo se avanzó en los derechos del proletariado el cual tenía para antes de mediados del siglo XIX jornadas de hasta 18 horas de trabajo y los niños eran sometidos a estos vejámenes e ignominias por parte de los dueños de las fábricas.

Aunque se pueden valorar las intenciones de algunos presidentes de Colombia en algunas áreas en el siglo XX, verbigracia Alfonso López Pumarejo, realmente solo hasta que aparece la figura del inmolado líder liberal Jorge Eliecer Gaitán, es que el pueblo vio representado sus intereses directos. Precisamente, por ser un hombre (léase bien) de izquierda, fue que lo asesinaron al haberse convertido en el máximo enemigo del sistema y de la oligarquía.

Gaitán, perdió las elecciones en el 46 con el conservador, Mariano Ospina Pérez, pero para el año de su muerte (1948) ere el jefe absoluto del Partido Liberal, y tenía mayorías en el Congreso. Nadie dudaba que ganaría la presidencia con una votación abrumadora y gracias a su lucha por los derechos de las clases menos favorecidas. La oligarquía lo sabía y por eso lo sacó del camino con el apoyo de la CIA.

Luego de la muerte de Gaitán, siguió más de lo mismo hasta hoy. Llegó el Frente Nacional, y continuaron repartiéndose el país entre las mismas familias: Lleras, López, Pastrana, Santos, Valencia, entre otras y aparecen en la escena nuevos ricos latifundistas (paramilitares) con comprobadas asociaciones mafiosas (recomiendo el libro ‘Los Jinetes de la Cocaína’, de Fabio Castillo).

Está claro que nos han venido gobernado los mismos de siempre y que la izquierda jamás ha olido el poder, por tal razón quiénes encarnan la derecha en Colombia, son los responsables de tener este país en el deshonroso tercer puesto en desigualdad social en el mundo. En una rendición de cuentas les iría como los perros en misa a nuestros padres de la patria, quienes le han entregado nuestro territorio a las multinacionales y han cogobernado con las mafias.

El narcotráfico, la corrupción, el problema grave del sistema de salud, la paupérrima educación, la violencia, son consecuencias que tienen su causa en la ineficiencia de quienes han ostentado el poder. Esto me lleva a plantearme un interrogante ¿Por qué será entonces que tanto colombiano de bien, teme a la izquierda cuando es la derecha la que nos tiene mal?

Nos inoculan que nos convertiremos como Venezuela de la forma más cínica, como si en Colombia millones de familias no vivieran en la miseria absoluta. No es sino echar un vistazo a la Guajira, el Chocó, Cauca o Nariño por nombrar apenas unos ejemplos. Nos hablan de dictaduras cuando tenemos un sociópata expresidente, que gobernó ocho años, cambió la Constitución para tal fin, puso al actual presidente y pretende gobernar en cuerpo ajeno con un candidato que hasta hace seis meses era un completo desconocido.

Apreciados lectores, el problema no es la derecha o la izquierda sino quienes la encarnan. La derecha colombiana, al igual que la izquierda venezolana, han sido nefastas para los intereses del país nacional (pueblo). El socialismo en países como: Finlandia, Noruega, China o en América Latina: Chile, Uruguay o la misma Ecuador, ha tenido más aciertos que errores y eso nadie lo puede negar. La derecha también ha tenido buenos ejemplos como Singapur o Israel (leer ¡Basta de Historias! de Andrés Oppenheimer)

La derecha en Colombia la han manejado las mismas familias amponas de cuello blanco impuestas por los emporios económicos. Respondámonos con sensatez una crucial pregunta antes de las elecciones del 27 de mayo: ¿De verdad creen que el cambio es Duque? Saben quiénes lo apoyan: Pastrana, Uribe y gran parte de la clase política que tiene este país patas arriba.

El mundo empieza entender de la necesidad de un socialismo que no se contrapone ni destruye el capitalismo sino que lo modera y se desarrolla en democracia, equidad y libertad. Es una izquierda moderada que entendió que se deben cubrir los aspectos básicos de bienestar social (salud, educación, empleo). Se puede conjugar el libre mercado, el respeto a la propiedad privada, pero con oportunidad para todos y no para unos pocos como pasa en Colombia.

Nosotros vivimos un verdadero castrochavismo de derecha hace rato. Tengan la plena seguridad que al 90 por ciento del país lo único que le podrían expropiar es la tierra de las uñas y las cientos de hectáreas de maleza que tienen en la cabeza gracias a los medios de comunicación cuyos dueños son los mismo que nos han gobernado. Tenemos una histórica oportunidad: es ahora o quizás nunca.

Por: Andrés Leonardo Cabrera Godoy, Comunicador Social, Especialista en Educación Cultura y Política, Docente.

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