Se conmemoran 25 años de la muerte de Darío Echandía

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Darío Echandía

Especial– Al cumplirse veinticinco años de la muerte del maestro Darío Echandía, el más preclaro de los tolimenses, ejemplo de transparencia en el ejercicio del derecho, la política y el servicio público, es prudente recordar a las nuevas generaciones las frases del maestro que, por su profundidad y oportunidad, se convirtieron en sentencias para sus conciudadanos.

El abogado y profesor universitario, Hernando Hernández Quintero, hizo una selección de las frases más impactantes que durante su trayectoria académica y política pronunció uno de los tolimenses más importantes de la historia y de mayor influencia en el país.

Frases célebres

El derecho no trata de investigar cómo es el mundo ni cómo fue, sino que pretende descubrir y aún decidir imperativamente cómo debe ser”. (Al recibir al doctor Jaime Vidal Perdomo como Miembro de Número en la Academia de Jurisprudencia, noviembre de 1974).

El objeto del control constitucional por los jueces no es mantener petrificados los textos de la ley fundamental sino, al contrario, vivificarlos, ampliarlos, extenderlos a las nuevas circunstancias de la vida real. La Corte debe guardar la constitución, pero no como cadáver momificado, sino como un organismo vivo que, por lo mismo que es vivo, cambia sin cesar. Su oficio es, pues, hacer flexibles los textos, acoplarlos a las situaciones nuevas, imprevistas o imprevisibles”. (En la recopilación de los fallos de la Corte Suprema de Justicia presentados por César Castro Perdomo, julio de 1974).

Cuando se le pregunta por Juan Lozano y Lozano, que si fuera rey de Colombia que haría por el pueblo, contestó: “Yo le enseñaría a cada colombiano un oficio”. (En el libro Mis Contemporáneos, Editorial Bedout, Medellín, 1944)

Yo no dejo en el ropero ni la conciencia, ni la caballerosidad” (Debate sobre la Handel en noviembre de 1944).

Eso de la política no es que me haya gustado mucho. Un poco como el médico de Moliére, político a palos. No creo estar bien dotado para la política, que supone muchas dotes variada y difíciles” (Entrevista con Jaime Sanín Echeverri, Revista Arco, No. 158, marzo de 1974).

Los campesinos tolimenses, inclinados sobre la tierra nativa, labrada tal vez con primitiva técnica, pero con tenacidad sin reposo y entrañable amor, andan ahora desarraigados, perdidos en la confusión de las ciudades, con una herida irrestañable que les causó la ferocidad de los hombres que destruyeron su hogar y arruinaron el fruto de largas fatigas” (En discurso de posesión como Gobernador del Tolima, agosto de 1958).

La politiquería es una perversión, es una falsificación, una prostitución de la política. La política fue inventada para que los hombres especialmente dotados de conocimientos, de habilidades y de aptitudes tomaran sobre sí la responsabilidad de dirigir los Estados. Sin embargo, lo que fue noble vocación ha degenerado en un oficio vulgar de ganapanes. Estos lo que buscan al perseguir las dignidades no es siquiera la dignidad, sino simplemente la paga” (En discurso técnica y democracia, febrero de 1966).

Ya casi se puede lograr mi aspiración que he hecho pública de que los tolimenses podamos pescar de noche” (En Planadas, Tolima, como gobernador del Departamento, 1958).

No estábamos en el Ministerio de Gobierno para conseguir empleos públicos, sino garantías políticas” (Al formar el movimiento de Unión Nacional, el 10 de abril de 1948)

Si no es capaz de hacer un cuerpo de legislación que proteja al débil contra los abusos del fuerte, ese partido desaparece” (En propuesta de reforma agraria en 1936, Ley 200 de 1936).

Todavía están discutiendo en el Senado y van a durar un mes discutiendo, sobre si la República de Colombia es demócrata o no lo es”. (Intervención en la Cámara de Representantes como Ministro de Gobierno, enero de 1936).

Racionalizar la producción, distribución y consumo de la riqueza, vale tanto decir como producir, distribuir y consumir más a menos precio” (En propuesta de reforma de los artículos 31 de la Constitución y 5º. del Acto Legislativo No.3 de 1935).

Les agradezco de veras que no hayan venido a hablar de cambiar a nadie en ningún directorio, ni de ninguna de esas cosas. ¡Cómo se los agradezco!” (Entrevista con Fabio Lozano Simonelli, mayo 8 de 1965).

La vida ha sido demasiado generosa para mí, tan generosa que me ha permitido llevar con desenfado, sin pesadumbre, el lujo exquisito de ser pobre…Soy un verdadero empleado público, que entró pobre al Ministerio para salir más pobre de él”. (Como Ministro de Relaciones Exteriores, en el debate sobre la Handel, noviembre 25 de 1944).

Cuando hablan mal de uno, exageran. Y cuando hablan bien, también exageran” (Entrevista con Jaime Sanín Echeverri, Revista Arco, No.158, marzo de 1974).

Lo más urgente de todo es el cambio de la política. Que no se elija ni se nombre a las personas por ser amigos de Fulano o de Zutano, sino porque van a hacer algo positivo. Que no se discuta sobre quien va a repartir los puestos, sino sobre qué van a hacer los empleados. La causa de los males actuales está en que los políticos no ejercitan, generalmente, su inteligencia en solucionar los problemas sino en ver cómo colocan a sus amigos y cómo integran los directorios convirtiendo una posición, como la que yo ocupo en la Dirección Liberal, en un oficio mecánico insoportable. No tiene sentido esto de lidiar con manzanillos heroicos. Lo que hay que hacer es cambiar la política y reagrupar el frente nacional en función de la revolución social, para que no insista en hacerla cualquier caudillo a quien la gente, tragando entero, como dice Palacio Rudas, tome de pronto por un Lenin criollo” (Entrevista con Fabio Lozano Simonelli, mayo 8 de 1965).

No puede continuar ocurriendo que a causa de las deficiencias, tan largamente conocidas por toda la nación, de la administración de justicia, los desfalcadores del tesoro público y en general todos los delincuentes contra el fisco, puedan regresar al cabo del tiempo a ocupar empleos del gobierno, valiéndose de la ausencia de un registro sobre sus antecedentes, o puedan, como hoy ocurre, recurrir a una numerosa gama de posiciones administrativas, en lo departamental o en lo municipal, cubiertos por la impunidad y prevalidos de la mala memoria de los órganos del Estado”. (En mensaje sobre la moral pública, dirigido a Leopoldo Lascarro, Revisor Presidencial, enero 18 de 1944).

Cuando se le señalaba que el 10 de julio de 1944, había salvado las instituciones como Presidente encargado, mientras estaba preso en Pasto el Presidente López, el maestro contestó: “Simplemente cumplí con el deber que me correspondía como empleado público”. (Entrevista con Jaime Sanín Echeverri, marzo de 1974).

Es una cosa vergonzosa que todavía haya que nombrar aquí los jueces por filiación política, por paridad. Pero no se puede evitar. Esto no es Dinamarca sino Cundinamarca”. (El Espectador, julio 24 de 1978).

Cuando en una entrevista radial transmitida por Caracol le preguntan si cree que a Colombia le conviene un dictador, responde: “A mí no me gusta eso. Yo prefiero la legalidad. En eso todavía soy liberal. Es mucho resistir. Todavía soy liberal y no quiero dictaduras. Quiero el gobierno legal. Soy partidario de los regímenes en que se puede hablar mal del gobierno sin que lo metan a uno a la cárcel. La expresión más clara de la libertad es el derecho de hablar mal del gobierno”. (El Espectador, julio 24 de 1978).

Por: Hernando A. Hernández Quintero, abogado – profesor universitario.