Sencillamente: “Líbano – Tolima”

Luis Carlos Avendaño

Luis Carlos Avendaño

¿Habrá una experiencia más sabrosa que sentarse y disfrutar de un pintado en una cafetería en el centro de Líbano, elaborado en una greca casi centenaria?

Hablaré del Líbano en que viví, eso fue hasta comienzos del siglo XXI cuando partí de mi pacha mama chiquita. Hago referencia aquí a un municipio anclado en la cordillera central tolimense, ubicado a unos 1.500 metros más cerca de las estrellas. Pueblito de mis cuitas, de casas pequeñitas apaisadas, caracterizado por aportar a la patria grandes hombres en todos los campos, por el delicioso café producido en sus entrañas y sobre todo por sus gentes: amables, amantes a ultranza de su terruño. Seres humanos serviciales, querendones, sencillos, acomedidos, intelectuales y bonachonas entre otras.

Líbano, debe su nombre a los cedros del país del Líbano, los cuales abundaron en un momento de la historia en la ciudad cultural del Norte del Tolima, en esta tierra de ancestros paisas, un pueblo famoso en la historia de Colombia y Suramérica por ser un pedazo de cielo en el cual se gestó la primera revolución de Latinoamérica. Alfredo Cardona Tobón, en su blog historiayregion.blogspot.com comenta lo siguiente acerca de dicho hecho, en una sección un artículo Los bolcheviques del Líbano narra lo sucedido a mediados de Julio de 1929: “En los años veinte el municipio de El Líbano, en el Tolima, era un importante centro agrícola, con inversionistas alemanes y norteamericanos…El Líbano Tolima ha sido un municipio con raíces liberales fundado por Isidro Parra, un líder radical que combatió los desafueros conservadores y clericales y murió vilmente asesinado por sus enemigos…al frente del movimiento bolchevique estaba el zapatero Pedro Narváez, líder importante del país…los líderes socialistas del Líbano organizaron cuadros de combate, fabricaron bombas y repartieron armas, esperando la señal para luchar y tomarse el poder que jamás había estado en manos del pueblo”.

A lo mejor por lo anterior es que el libanense es también de naturaleza guerrerista; me refiero a ser poseedor de un espíritu de aquellos quienes son “echadas pa´ lante”, avezadas y que en general, no tragan entero. Hablaré entonces de ese Líbano que permanece anclado en lo más recóndito de mi memoria –a lo mejor el municipio ha cambiado, eso no lo sé, hace como una década que no tengo el gusto de visitarle- en el que vívidamente recuerdo cómo íbamos bien pinchados a misa de siete de la noche, si no estoy mal, cada domingo, luego salía uno a dar vueltas y vueltas en el que una señorita de apellido Buriticá y de sangra santaisabeluna bautizara como el tontodromo, o sea, el parque del pueblo. Recuerdo ese Líbano con el estadio que nunca se llena, el Ariel Gonzáles, cuya importancia le ha llevado a ser sede de partidos del Deportes Tolima entre otros. Como si fuera ayer, recuerdo al que llamaban popularmente el parque de los burros – mi padre, Alma Bendita, se ponía bien bejuco cuando así lo llamaba y me corregía: “se dice parque de los pinos mijo”- en el que jugaba futbol de cando en cuando, ubicado frente a las escuelas de aluminio.

Líbano, Líbano, Tolima, grande, glorioso, con sus colegios de renombre en el ámbito nacional, el Instituto Técnico Industrial Jorge Eliecer Gaitán, el Isidro Parra, el colegio Claret, el colegio Lourdes, entre otros. Líbano con barrio Dulima, hoy Los Pinos, si no estoy mal, con sus grandes personajes, el barrio que apenas hace un par de décadas despertaba a sus habitantes con un delicioso olor a guayaba emanado de una fábrica de dulces que fue algo reconocida en el ámbito local. En el Líbano en que camino en mis sueños, me encuentro con esos personajes que siempre están en todo pueblo, a los cuales hace referencia el blog amigosdelpasadohistoricodellibano.jimdo.com: “Manuel Palacios, Volantín, un torero burlesco que ayudaba en sus corridas a recoger fondos para obras sociales, de profesión zapatero y que caminaba por las calles con un poco de perros. Doctor Pirulí, Pangara, Salvador, Catalina, El Buey, Sinforoso, Merengue, Cantinflas, Calavera, Garrotillo, Lazarito, Macarrón (pintor), Macario, Marrana…”.

Todo espacio resulta corto para escribir y evocar y describir todo lo que representa la tierra de personajes de la talla de Norma Nivia Giraldo (actriz y modelo), Eduardo Santa, Gonzalo Sánchez, Germán Santamaría, Carlos Flaminio Rivera y el gran Alexander Prieto Osorno (ganador del premio de cuento Juan Rulfo en Paris) entre muchos otros. No obstante, personaje relevante de esta historia, y sobre todo del Líbano, es usted, muy seguramente un libanense que hace patria y deja en alto el nombre del municipio desde un barco que viaja por el mundo, desde un bus que recorre el país de cabo a rabo, desde una oficina como profesional que defiende la justicia y el erario público, a lo mejor en un lugar donde atiende público y sobresale por su cortesía y donde de gente o como líder comunitario, esperando que llegue el Festival del Retorno para el ansiado reencuentro con los amigos del pasado, y hasta buscando ser escuchado, pues de seguro tiene mucho que aportar para ayudar a construir, “el Líbano del futuro”.

Por: Luis Carlos Avendaño López, docente de Ibagué.

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