Sin visa no hay paraíso

El paraíso; al principio pensé que era una broma el llamarlo así, pero, poco a poco me fui dando cuenta que no es casualidad; de hecho, si uno se da una vuelta por la internet encuentra un sinfín de referencias sobre Canadá y la palabra paraíso. Tal vez tenga que ver aquella frase popular que dice: “cría fama y échate a dormir” y Canadá tiene tan buena fama que le comparan con el mismo paraíso.

Ahora bien, como para aumentar esa popularidad de tierra prometida, existen innumerables páginas en la red que hacen ver a este lugar como el destino al que todo el mundo quiere llegar y que es tan fácil como pedir un dulce en noche de brujas. Dichas páginas creadas, muchas de ellas, por inescrupulosos y avivatos que utilizan el nombre del país para sacarle el dinero a los incautos, llenan de sueños e ilusiones a quienes no tienen la más mínima idea de lo que significa emigrar. Sí, es aquí en donde nos ponemos serios y comenzamos a hablar desde la experiencia y con la verdad.

Soñar no cuesta nada y que a uno lo roben tampoco. Si bien es cierto Canadá, recibe cientos de extranjeros al año, también es cierto que lograr entrar aquí no es fácil; de hecho, no es mentira cuando escuchamos que la visa canadiense es un verdadero milagro. Por supuesto, existen programas que facilitan el proceso, siempre y cuando uno cumpla con un sin número de requisitos que hacen que el sueño muchas veces se torne en pesadilla, mas, si la persona no conoce el idioma: inglés o francés, dependiendo la provincia, las políticas y las reglas del juego.

A lo anterior se suma, que las políticas de migración cambian constantemente, y, para colmo de males, con el Covid-19 las cosas no es que estén tan sencillas como lo pintan en toda esa mediática publicidad.

Mitos y leyendas, muy parecidos a los de nuestra tierra, se levantan alrededor del paraíso. Mitos y leyendas como:

Canadá se lo trae gratis porque necesita poblar.

Canadá le da casa, carro y beca para que usted se venga.

Conseguir la visa es de lo más de sencillo por la necesidad de mano de obra.

Para venir a Canadá basta con consignar un par de milloncitos y listo.

Canadá le da la residencia y hasta la ciudadanía en un abrir y cerrar de ojos.

Usted se llena de dinero apenas empiece a trabajar.

Usted se puede inventar cualquier cosa y aquí le dan refugio.

Y como las anteriores otras. Mejor dicho, para que se hagan a una idea más profunda, les comparto el siente link en donde son más específicos: https://www.justlanded.com/espanol/Canad/Articulos/Empleo/Mitos-y-Realidades-de-emigrar-a-Canada

Asimismo, hay muchas personas que creen que, al igual que en los Estados Unidos, aquí cualquiera se puede venir de turista y luego quedarse de ilegal, indocumentado o como lo quiera llamar, y que la cosa es “mamey” pero no, simplemente no. Las cosas aquí funcionan de manera distinta a otros lugares, aunque eso no quiere decir que no existan personas en esa condición, hay muchas, pero, ya se podrán imaginar su situación.

Otra de las cosas más complejas es el tema de los documentos, sin importar la manera como llegue la gente (estudiante, residente permanente, refugiado) siempre, siempre se necesita tener asesoría legal para cada caso.

Para darles otro ejemplo debo decir que algunas de estas “empresas” de garaje que se encuentran en la red, ofrecen facilidades para traer a la gente, y a veces lo logran sí, pero, una vez aquí la situación es a otro precio, uno muy costoso si no se sabe a ciencia cierta qué hacer.

Por todo esto y mucho, mucho más, no dejo de recomendarles a las personas que piensan venir al “paraíso” que lo mejor que pueden hacer, después de tener claro por qué lo van a hacer, y como ya lo mencioné, es tener una asesoría legal real, que los aterrice, porque esto no es un proceso económico, no es sencillo, y, sobre todo, nos puede acarrear un desgaste de tiempo y energía cuando lo que se tiene en la cabeza es un imaginario impuesto por unos y otros que no nos permite salir de la burbuja eterna del sueño americano para reconocer que: ¡Sin visa no hay paraíso!

Por: Luis Carlos Rojas García, escritor.

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