Sobre el Ministerio Petrino

LEO_CABRERA_3

Quiero ante todo hacer claridad y decir que pese a que me formé en un hogar de principios católicos, no hago parte de ninguna doctrina religiosa y mi filosofía de vida está encaminada a mi consigna: “creer en el Dios que hizo los cielos y la tierra, y no en el que han hecho los hombres.

En estos días empezará en la capilla Sixtina adornada por los frescos más hermosos del Renacimiento, el cónclave del colegio cardenalicio, que no es más que una reunión (bajo llave) de obligatoriedad entre los jerarcas del Vaticano, para elegir al presunto sucesor del apóstol Pedro (el papa).

Confieso que cada vez me convenzo más de lo que dijo Marx: “la religión es el opio del pueblo”. Y no porque la concepción teológica sea descabellada, todo lo contrario, tengo la convicción absoluta de la existencia de un ser Supremo que mira con tristeza la manera en que se han corrompido sus enseñanzas.

En efecto, el propio Pedro, el mismo que al ser crucificado prefirió morir de cabeza por sentirse indigno de hacerlo como Jesús, quedaría perplejo de ver las razones de la renuncia de Benedicto XVI. Quizás, porque un hombre que tuvo mujer, sustentado en el milagro de la curación de su suegra, sabe que el celibato es un invento posterior a las enseñanzas de Jesús.

El aposto Pablo lo resume de manera sencilla en la epístola a los Corintios: “es mejor casarse que andarse quemando”. Es claro lo que sustenta Pablo de Tarso porque él conocía a lo que se exponía el hombre ante la debilidad de la carne.

Pero eso es solo la punta del iceberg. Me pregunto qué pensará Jesús de tanta opulencia, de tanto oro y lino fino, mientras más de la mitad del mundo se muere de hambre. A Jesús lo lloraron sus apóstoles y su madre; al papa lo llora el mundo entero.

Siempre me ha causado curiosidad teológica, descubrir a qué emporio mundial hace referencia la Biblia en su último libro el Apocalipsis, cuando habla de ‘Babilonia la Grande’. El apóstol Juan, escritor del mismo, plasmo que los reyes de la tierra (políticos) y los mercaderes (comercio), lamentarían su partida. Incluso, la revelación manifiesta que los gobiernos de la tierra fornicarían con ella.
Quien lee un poco de historia, así sea de manera aficionada, sabe que detrás de las grandes guerras declaradas Santas, detrás de los holocaustos, de la Santa Inquisición y otras ´perlas’ más, siempre ha estado inmersa la religión.

Solo espero, que tanto show mediático, no desvié la atención de lo que es importante en este mundo. Dice el guatemalteco Ricardo Arjona en una de sus canciones: “en este mundo hay más religiones que niños felices”.

No olvidemos nunca, que son nuestras obras las que realmente importan, porque son muchos los viboreznos que andan sueltos, abundan en la religión y no solo en la católica, pululan en la política y son como los describió Jesús: ‘sepulcros blanqueados’.
Por:Andrés Leonardo Cabrera
Comunicador Social
Esp. Educación Cultura y Política

Deja un comentario