Sombrero de Pindo, el tejido a mano de una tradición

Confección del sombrero de pindo

Confección del sombrero de pindo

Los tolimenses debemos apoyar más su uso y comercialización.

Tolima celebra con alborozo el Día del Sombrero de Pindo, elaborado en una especie de paja y fibra tradicional que se da en las riberas de los ríos y quebradas de municipios como Guamo, Saldaña, Chaparral, Coyaima, Purificación, Planadas y Ataco.

La celebración fue institucionalizada por la Asamblea del Tolima a través de la Ordenanza 014 de 2010 para generar identidad, posicionamiento y a la vez mejorar la comercialización de esta prenda típica usada de manera cotidiana por los campesinos que laboran en sus parcelas y sembrados de arroz.

El típico sombrero del Gran Tolima está elaborado en pindo, una paja que la sombrerera trata con amor para darle tersura de marfil, y de la cual se sacan finas pajillas para elaborar la trenza.

Las manos de unas 100 familias, en su mayoría del municipio de Guamo, tejen esta tradición y le dan al pindo usos amplios que permiten la elaboración de bolsos, billeteras y variados accesorios.

En el barrio El Carmen, de Guamo, Sol Ángela Briñez, presidenta de la Asociación de Artesanos del Pindo y la Palma Real, teje diariamente a mano y en máquina casera unos 10 sombreros.

“En las fiestas de San Juan y San Pedro se trabaja duro porque los pedidos abundan”, dice la mujer y agrega que los que más se venden son los de clase uno que constan de un plato con cuatro vueltas, tambor con 10 vueltas y ala de 12.

“Es una prenda fina, delgada y liviana que da una buena presentación a la persona que lo lleva puesto”, asegura Sol Ángela.

Alrededor del sombrero de pindo se tejen mil historias. La creencia popular señala que quienes llevan este sombrero inclinado sobre los ojos serán tomados por pendencieros, engreídos y de mal genio, mientras que si lo usa hacia atrás y con los bordes doblados, es porque quien lo usa es alegre y lleva en su cabeza un par de aguardientes.

Si lo lleva hacia el lado izquierdo es porque se ha vuelto romántico y le gusta el juego y la fiesta, y quien no lo lleva puesto es visto como un irresponsable y vago.