Sospechoso de atentado del Andino había intentado robar en Ibagué

Foto: Colprensa

En un frustrado asalto a la Universidad CUN.

Hay días en los que un pequeño imprevisto puede tumbar el plan mejor organizado. El 13 de diciembre de 2002, Boris Ernesto Quijano y tres de sus cómplices trataron de penetrar clandestinamente a las instalaciones de la Corporación Unificada Nacional de Educación Superior para robar insumos de la universidad, pero fracasaron en el intento.

Primero entraron al plantel, esperaron a que oscureciera y a que el vigilante quedara sólo al cuidado del inmueble. En ese momento salieron de su escondite, lo amenazaron con armas de fuego, lo ataron, amordazaron y le quitaron las llaves de las diferentes dependencias para poder apoderarse de los componentes de los computadores.

En el asalto participaban junto con él Doris Lised García Ruiz, Raúl Alejandro Torres Díaz y Saúl Mauricio González Velásquez. Todo iba de acuerdo a lo planeado, hasta que apareció Elena del Rocío del Pilar Moya, una residente del plantel educativo a la que le pareció extraño que el hombre que le abrió la puerta no fuera el celador habitual.

Ante las respuestas poco convincentes del vigilante impostor, Elena dio un paso hacia atrás y notó que el antiguo guardia le hacía señas detrás del mostrador. También se dio cuenta de que un hombre que trataba de esconderse lo tenía agarrado del brazo y esa fue la señal para que se alejara del lugar.

En la confusión, el guardia alcanzó a escaparse y pidió auxilio a las autoridades que acudieron cuando aún se estaba llevando a cabo el hurto. En ese momento pudieron dar captura a Boris, Doris, Raúl y Saúl, quienes tenían empacadas en maletas los componentes electrónicos, además de elementos cortopunzantes, barras que utilizaron para romper cerraduras y pasamontañas. A las armas con las que amedrentaron al vigilante las encontraron tiempo después adentro de un viejo piano de la universidad.

Esa fue la primera empresa delincuencial que se conoció de Boris Ernesto Quijano, mucho antes de que apareciera su nombre como el del presunto jefe de la célula terrorista del Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP) supuestamente responsable del atentado en el centro comercial Andino que costó la vida de tres mujeres.

El proceso

Siete días después del asalto fracasado a la universidad, Boris y sus amigos fueron enviados a prisión, acusados del delito de hurto, al que se acogieron. En febrero de 2005, fueron sentenciados a casi cuatro años de prisión por hurto y porte ilegal de armas, aunque este último cargo no figuraba en la imputación inicial.

Los condenados apelaron la decisión y el Tribunal Superior de Ibagué rebajó la pena a dos años y dos meses de cárcel. De nuevo, el grupo criminal pidió que el fallo fuera revisado. Entonces, el recurso llegó hasta la Corte Suprema de Justicia, que rechazó sus argumentos y confirmó la segunda condena, en un fallo presentado por el magistrado Mauro Solarte Portilla.

Quince años después del robo fallido, Boris Ernesto Quijano tuvo que volver a los estrados judiciales. Este domingo llegó a bordo de una tanqueta de la Policía, junto a siete personas más, sindicados de pertenecer al Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP) y de haber participado, según la Fiscalía, en el ataque explosivo al centro comercial Andino, el pasado 17 de junio, en el que murieron tres personas.

Con información: revista Semana.

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